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Camino Cabañas Rodríguez. Alcaldesa de San Andrés del Ra
León

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Nadie nos había preparado para esta situación. No había ningún manual de liderazgo, ningún libro en el que se explicara la forma de enfrentarse a la que, probablemente, será la gran pandemia del siglo XXI. Sin embargo, en este momento tan duro, estamos escribiendo las líneas de la historia a la que las generaciones futuras podrán recurrir,  igual que hoy somos nosotros los que miramos hacia el pasado buscando enseñanzas, y hacia el futuro, proyectando las decisiones en el presente.

Tampoco estábamos preparados para los sacrificios que esta situación exige: ver morir a nuestros mayores, ver enfermar a nuestros amigos y conocidos, a nuestros compañeros de trabajo. No solo eso; también nos angustia la incertidumbre ante la pérdida de recursos, la puesta en crisis de nuestra forma de relacionarnos y de demostrar afecto a los que queremos, las consecuencias desconocidas de esta situación y la incertidumbre ante el futuro.

Es cierto que no estábamos preparados para nada de esto y que el golpe ha sido duro, pero los datos positivos de los últimos días demuestran que estamos en el camino correcto. También dan la razón a los que argumentan que no es momento de plantear debates estériles, sino de sumar y avanzar todos en la misma dirección con un único objetivo: derrotar al Covid-19 juntos.

Aún nos queda mucho esfuerzo, mucho trabajo por delante y muchas decisiones difíciles que nuestro Gobierno tendrá que tomar y los ciudadanos apoyar. Sin embargo, en medio de la desgracia, volvemos a recuperar valores que, quizá, habíamos relegado a un segundo plano: la humanidad de un abrazo, la calidez de un apretón de manos; el tiempo, algo que tanto nos demandaban nuestros hijos y que esta cuarentena nos permite regalarles cada día; la añoranza y la puesta en valor de nuestras tradiciones y de nuestra cultura. También la tecnología como elemento de unión y no de aislamiento.

Pero, por encima de todo, recuperamos el verdadero sentido de palabras que ya nunca utilizaremos a la ligera:

■ Solidaridad, que comprobamos cada día al vernos las caras de ventana a ventana a las ocho de la tarde.

■ Gratitud por cada trabajador o voluntario que está haciendo posible que nuestro municipio siga siendo el soporte de todos los vecinos y vecinas.

■ Respeto, especialmente de la oposición, por nuestro trabajo y por las decisiones que debemos tomar.

■ Confianza en nuestros compañeros y en nuestros dirigentes, sabiendo que hacen lo que creen mejor para salir de esto cuanto antes.

■ Apoyo a quienes están sufriendo en estos momentos y más nos necesitan.

■ Orgullo por el esfuerzo que están haciendo en primera línea los sanitarios, pero también el Ejército, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, personal de limpieza y barrenderos, trabajadores de supermercados, transportistas y muchos otros colectivos que trabajan sin descanso para que el resto de ciudadanos puedan cumplir con su parte: quedarse en casa para frenar el contagio, para que podamos salir de esta situación todos, mayores y jóvenes.

Son muchas las palabras que están recuperando su valor en estos momentos, muchos los compromisos, los retos y los sueños por los que luchar; pero si tengo que escoger una palabra de entre todas las recuperadas, sin duda me quedo con ¡unidad!

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Porque juntos somos más fuertes. Este virus lo paramos unidos. No me cabe ninguna duda de que lo lograremos.