«La oposición quiere influir en los poderes del Estado»
Pablo Iglesias elige a Isa Serra como nueva portavoz de Podemos

Pablo Iglesias, durante su intervención ante el Consejo Ciudadano Estatal.
Si la debilidad parlamentaria del Gobierno, las fricciones de convivencia en la coalición y las derivadas económicas de la emergencia sanitaria llevan a la oposición a augurar poco más de un año al Ejecutivo, en las últimas semanas tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias han intentado desterrar esa tesis de los discursos. El vicepresidente segundo pronosticó ayer que la «crisis social se va agravar» y que «van a llegar momentos muy difíciles», pero vaticinó que no habrá cambio de signo político en la Moncloa en «muchos años».
«La derecha del berrinche y de la cacerolada -sostuvo- no gobernará en España porque nunca sumará mayoría en el Congreso».
Muy crítico con su actitud, ni diferenció ni citó a PP y Vox. Sí les auguró una larga estancia en la oposición, «por mucho» que pretendar «influir», llegó a sostener, «en algunos poderes del Estado».
La cita de Iglesias era ayer sábado telemática. Un encuentro del Consejo Ciudadano de Podemos en el que quedó diseñada la nueva ejecutiva del partido. Apenas se han producido relevos, aunque sí hay cambios destacados.
La portavoz de la Asamblea madrileña, Isa Serra, en quien Iglesias confió la candidatura de la Comunidad de Madrid tras la marcha de Iñigo Errejón, ejercerá de portavoz del partido junto a Rafa Mayoral. Mientras, Jaume Asens, presidente del grupo parlamentario Unidas Podemos en el Congreso y líder de los comunes en la Cámara baja, volverá a la dirección. También tendrá un espacio, a cargo de la Secretaría de Paz y Seguridad, el jefe de gabinete de Iglesias y antiguo Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez.
En su intervención en la apertura del cónclave, Iglesias exhibió lo que, desde su perspectiva, han sido las contribuciones de Unidas Podemos al Gobierno y situó los erta como la «principal». A partir de ahora, abogó por que siga siendo el programa de coalición el que guíe la actuación del Ejecutivo para una «salida social» de la crisis. Esta afirmación cobra relevancia en plena estrategia de geometría variable, la que ha llevado a Pedro Sánchez a negociar con Ciudadanos, pese al malestar de socios de investidura como Esquerra.
SIN ESTAR A SU LADO
Esquerra Republicana ha regresado esta semana a la mayoría de la investidura. Se abstuvo en la última prórroga del estado de alarma tras votar en contra en las dos anteriores. Eso sí, los republicanos avisaron al Gobierno de que no son sus socios y de que todo lo que quiera aprobar se lo tendrá que trabajar negociando, como la última abstención.
El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, reiteró ayer la advertencia a Pedro Sánchez. «No nos tendrá al lado, nos tendrá de cara», afirmó el dirigente republicano, que en los últimos tiempos ha llevado en primera persona las conversaciones con el presidente del Gobierno. De frente, dijo, para hablar de las «necesidades» de hoy, para negociar y reivindicar los derechos de la ciudadanía, para afrontar el diálogo y la negociación, para «defender el derecho a la independencia» y la amnistía de los presos, según expuso ante el Consejo Nacional del partido.
Esquerra, según dijo Gabriel Rufián en el Congreso, está dispuesto a ser un «actor imprescindible en la gobernabilidad». Pero que se ofrezca como aliado no quiere decir que se lo vaya a poner fácil al Ejecutivo.