ANA PALACIO MINISTRA DE ASUNTOS EXTERIORES
«Aznar podría ser un magnífico candidato a presidente de la UE»
Ana Palacio recibió una llamada del presidente del Gobierno el lunes por la tarde y no dudó un momento en aceptar el cargo de ministra al frente de Asuntos Exteriores. El prestigio de la nueva ministra
Ana Palacio besa a Giscard D'Estaing ayer en el Parlamento Europeo
Ana Palacio formó parte de la candidatura que encabezó su hermana, Loyola de Palacio, en la última legislatura. En el seno de la UE, la nueva titular de Exteriores se mueve como pez en el agua, lo que resultará muy útil al Gobierno español en el proceso de ampliación y reformas que se vivirá en la Unión en los dos próximos años. -¿Qué la animó a entrar de lleno en la política nacional? -Es consecuencia de la decisión de participar en lo que creo que para cualquiera es la vocación máxima. Se trata de participar en el Gobierno de tu país. Es una responsabilidad y un honor que he aceptado con plena conciencia y con entusiasmo. - ¿Puede presentarse ante los españoles que no la conocen? - Me resulta muy difícil dar una definición compendiosa como si fuera una marca que hubiera que vender. Yo soy una trayectoria, un trabajo, una experiencia y eso no se puede resumir en tres palabras. Es más fácil conocer a una persona o irse formando una idea progresivamente a medida que se la escucha, escucharla, hablar con ella. No creo demasiado en las autodefiniciones. - ¿Qué puede aportar una mujer al Ministerio de Exteriores que nunca ha tenido una ministra? -Una mujer, por el hecho de serlo, no aporta más que un hombre por ser hombre. Está claro que este nombramiento se inscribe en una tendencia de normalización social de la presencia de la mujer en puestos de responsabilidad y lo estamos viendo en todos los ámbitos: la judicatura, la universidad, las profesiones liberales, los grandes cuerpos de la Administración y también en la política. El Presidente Aznar es de los que no sólo han predicado sino que han dado trigo, de verdad, y ha puesto a mujeres en cargos de responsabilidad. Mi nombramiento se inscribe en esa trayectoria. Es una tendencia muy generalizada en estos momentos, afortunadamente. - ¿Se atrevería a aventurar si habrá acuerdo sobre Gibraltar? -Yo espero que lleguemos a un acuerdo pronto. A partir de ahí, lo que le pueda decir sobre la cuestión de Gibraltar es lo mismo que le puede decir cualquier lector de periódicos porque todavía no tengo opinión formada como Ministra de Asuntos Exteriores. Aún no he tenido tiempo y por eso no puedo ir más allá sin caer en una frivolidad que no quisiera. -¿Ha hablado ya con el ministro británico, Jack Straw? - Es una de las primeras personas que me felicitaron el día de mi nombramiento y yo tengo la mejor opinión del ministro Straw. Confío en que, probablemente, a la vuelta de vacaciones, podamos celebrar la reunión prevista. Cuando se produjo el relevo del Gobierno británico y entró Straw, en el Ministerio de Exteriores británico pasó algo muy parecido. También se aplazó una reunión hasta que él tomara el pulso de la situación de las negociaciones. -¿Espera retomar las negociaciones después del verano? - Por supuesto, pero vamos no es que retomarlas, no es que se vaya a parar nada, las negociaciones de contacto siguen, lo que pasa es que una reunión formal, probablemente, yo creo que es razonable pensar que hasta después del verano no tenga lugar, pero tampoco os lo digo con carácter definitivo. Vuelvo a decirle que acabo de llegar al ministerio y yo todavía no he entrado en expediente. -¿Ve posibilidades de que Aznar se convierta en presidente de la UE? - Francamente, nunca he tenido una bola de cristal, y en política europea eso debe ser complicadísimo. Me parece que contestar esa pregunta es imposible. - ¿Cree que reúne condiciones para ello? - Por supuesto. Pero que podría ser un magnífico candidato no lo digo sólo yo, es una idea compartida por medios de comunicación europeos muy prestigiosos, por personalidades individualidad de mucho peso en Europa. Eso está sobre la mesa.