Aznar afronta el debate de la Nación como una nueva investidura para recuperar la credibilidad
Con la profunda remodelación del Gobierno que ha acometido el pasado martes y la presencia de los pesos pesados del PP en el Ejecutivo, José María Aznar quiere presentarse ante el Parlamento, en el debate sobre el estado de la Nación del lunes, con una credibilidad renovada y el impulso político que le acompañó al principio de la legislatura. Como si de una segunda investidura se tratara, el presidente del Gobierno comunicará al Congreso una lista de objetivos hasta el 2004, en la que no habrá ninguna novedad porque se propone cumplir el programa que presentó en el año 2000 cuando ganó las elecciones generales por mayoría absoluta. La mejor prueba de que los cambios en el Gabinete no supondrán un cambio de política del Gobierno la tendrán los parlamentarios el próximo lunes cuando escuchen la intervención de José María Aznar en el debate anual sobre política general. Intentará así rebatir las acusaciones de desgaste, debilidad o falta de impulso que le va a formular la oposición y, por el contrario, se presentará dispuesto y preparado para arrostrar las dificultades que le aguardan hasta que concluya la legislatura. No habrá ni un paso atrás en los objetivos que se fijó desde que llegó al poder ni en el deseo de cumplir el programa electoral con el que obtuvo la mayoría absoluta que le permitirá gobernar en solitario si, como parece, es abandonado por sus socios de Convergencia i Unió. El pleno del lunes será la ocasión que elija Aznar para justificar e informar ante la Cámara del sentido político de la amplia crisis de Gobierno que hizo este lunes. La necesidad de acometer la segunda y última parte de su mandato con un nuevo impulso y la oportunidad del ecuador de la legislatura para formar un nuevo Gabinete serán los pilares de su explicación.