El Gobierno de Aznar sigue sin descuidar el frente militar y envía una nueva fragata para vigilar los emplazamientos españoles en África
La Unión Europea exige a Marruecos la retirada «inmediata» del islote de Perejil
La presidencia de la Unión Europea exigió ayer a Marruecos que «retire inmediatamente de la roca española» e
El escrito de la Presidencia danesa de la Unión Europea, además de exigir el abandono del islote, muestra su «plena solidaridad» con España en el conflicto con Marruecos al tiempo que se declara «muy preocupada» por la situación que se ha creado con la toma del islote situado a 10 kilómetros de Ceuta. La reacción de los Quince fue muy bien recibida en La Moncloa, donde Aznar se reunió con el vicepresidente primero, Mariano Rajoy y el ministro de Defensa, Federico Trillo, y en el Ministerio de Asuntos Exteriores, desde el que Palacio se mantuvo en permanente contacto con sus homólogos europeos. Respuesta marroquí Si la reacción del país magrebí sigue sin producirse, el Gobierno piensa poner el caso en conocimiento del Consejo de Asuntos Generales del próximo 22 de julio en el que se reunirán los titulares de Asuntos Exteriores de los Quince. Esta decisión será un paso cualitativo porque supondrá la implicación de la UE en el conflicto con la consiguiente toma de decisiones. El Ejecutivo pretende que la presión sobre Marruecos se encauce por el flanco económico ya que Rabat goza de unas relaciones privilegiadas con la UE desde la firma del acuerdo de asociación comercial. Gracias a él la exportaciones marroquíes a los países comunitario ascendieron el año pasado a 6.202 millones de euros. La ministra de Asuntos Exteriores, Ana de Palacio, defendió la implicación de la UE en la resolución de la crisis porque si bien las relaciones de España con Marruecos «no están comunitarizadas» y son un asunto bilateral, la complejidad de la situación y la cantidad de ámbitos a los que afecta hace que «cualquier problema serio de España» con su vecino magrebí «tiene consecuencias respecto a la Unión Europea». Palacio confirmó que en la trastienda de la crisis se encuentra el Sahara porque el contencioso de la ex colonia española «siempre está en el fondo de todo lo que sucede entre Marruecos y España». Insistió en que el asunto determinante no es el islote sino «la forma» en que ha ocurrido todo, mediante una acción de fuerza militar.