El portavoz catalán afirma que las autonomías estorban en el ideal de España del presidente del Gobierno
Aznar responde a Trias que PP y CiU serán un mismo partido en el futuro
José María Aznar respondió al empeño del portavoz de CiU en subrayar las diferencias entre su formación y el PP con un vaticinio: «es obvio
Celia Villalobos con Ana Palacio, Xavier Trias y Gaspar Llamazares (abajo)
Trias buscó el cuerpo a cuerpo con el presidente del Gobierno, pero no lo encontró. De entrada, se mostró muy crítico con la visión del Estado de las Autonomías de Aznar, al extremo que puso en duda si el PP hoy en día redactaría «el título VIII de la Constitución (el que define el modelo de Estado) tal como se hizo en 1978». El representante de CiU sostuvo que las autonomías son «un estorbo para el ideal de España» que manejan el presidente del Gobierno y del PP. El portavoz parlamentario de la federación catalana señaló que los populares tienen «miedo a las diferencias» y quieren aplicar la receta del «café para todos» con unas comunidades autónomas homogeneizadas, en lugar de admitir que es necesario «un tratamiento diferente ante realidades diferentes». Consecuencia de esta concepción, sostuvo, es que el Gobierno confunde «descentralización administrativa» con «autonomía política», cuando son asuntos «muy distintos». Trias reclamó a Aznar un cambio de estrategia y que en lugar de dar por cerrado el proceso de transferencias y desarrollar un proceso de «recentralización» de competencias, se atrevan a «avanzar en la profundización del Estado de las Autonomías», y en concreto, «en profundizar en el autogobierno de Cataluña» que es posible «dentro de la Constitución». El portavoz de CiU continuó con su discurso y denunció que los dos años de mayoría absoluta del PP se han traducido en que la colaboración entre los nacionalistas catalanes y los populares haya sido «difícil», sobre todo, «por las formas» que ha empleado el Gobierno, sin diálogo ni negociación. Pese a todo, ofreció la colaboración de su grupo, pero aclaró que esta voluntad no podía ser entendida como «un cheque en blanco o un simple contrato de adhesión».