Un fallo informático provoca la suspensión de diez vuelos y que el resto sufrieran notables retrasos

Los ordenadores paralizan Barajas

Iberia y Air Nostrum -la compañía que opera sus líneas regionales- tuvieron que cancelar ayer diez vuelos y sufrieron notables retrasos en varia

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Colpisa - MADRID.

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Los mostradores de facturación de Iberia ayer por la mañana, especialmente en el aeropuerto madrileño, fueron un caos. La razón fue que, entre las cuatro y las diez de la mañana, un falló en la central informática nacional de la compañía dejó fuera de servicio las terminales que controlan la facturación y el embarque de pasajeros y equipajes, por lo que los empleados de la aerolínea tuvieron que realizar todo el proceso a mano. La pérdida del soporte informático, en un día de mucha actividad, en el que Barajas preveía unas 1.144 operaciones de despegue y aterrizaje, acumuló notables retrasos y colas y la suspensión de diez vuelos, cuyos pasajeros fueron ubicados en salidas posteriores. Iberia suspendió una ida y vuelta entre Madrid y Francfort, tres idas y vueltas entre Madrid y Barcelona, y un viaje de ida Madrid-Lisboa. Su operador regional, Air Nostrum, canceló tres vuelos de ida: el Madrid-Niza, el Madrid-Vitoria, y el Valladolid-Barcelona. Hasta el mediodía A mediodía, la compañía Iberia comunicó que el sistema informático funcionaba sin problemas y que, en principio, no preveían la necesidad de cancelar más operaciones ni esperaban nuevos retrasos en las operaciones programadas. Los problemas de la operación salida se duplicaron en Madrid por la condiciones meteorológicas del 31 de octubre. Desde las 8.30 horas, la dirección del aeropuerto de Barajas se vio obliga a adoptar medidas restrictivas de las operaciones, para afrontar los problemas de visibilidad y seguridad planteados por los bancos de niebla, que comenzaron a disiparse unas dos horas y media después. El ritmo de las operaciones de aterrizaje y despegue se redujo a la mitad del habitual, se aumentó la distancia de rodadura y maniobras, y se aplicaron los protocolos de seguridad para niebla. Como consecuencia de la reducción de operaciones, la aeropuerto acumuló retrasos en las operaciones, que, según el caso, fueron de entre 10 minutos y una hora y media. La situación de emergencia obligó también a cuatro vuelos nacionales de Iberia y Air Nostrum que se dirigían a Barajas a volver a su origen o bien a desviarse. Los vuelos que se vieron afectados fueron los de Iberia Santiago-Madrid y Alicante-Madrid (que volvieron a origen), y los de Air Nostrum Lyon-Madrid y Reus-Madrid (desviados a Valencia).

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