Diario de León

La policía cree que se debe a un ajuste de cuentas

Dos bombas matan a un matrimonio y hieren a dos personas en Vigo

Dos personas resultaron muertas y otras dos heridas graves, una de ellas un niño, a consecuencia de la detonaciones de dos artefactos que se produjeron en la mañana de ayer en Vigo y Redondela.

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Efe - PONTEVEDRA.

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El delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa, dijo anoche en conferencia de prensa que «no se descarta ninguna hipótesis y permanecen abiertas todas las líneas de investigación» para determinar el móvil del suceso. Fernández de Mesa señaló que «todavía no se conoce cuál ha sido el móvil ni el nexo entre los dos atentados», y recordó que el director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, se desplazó ayer por la tarde a la zona donde se registraron las explosiones para seguir de cerca las investigaciones de la Policía Científica, de información y judicial. Los artefactos, según el delegado del Gobierno, eran de fabricación casera y contenían la misma sustancia, que no se ha determinado todavía, aunque matizó que «había un fuerte olor a pólvora en el garaje» en el que se registró una de las dos explosiones. «Los únicos datos que tenemos -agregó- es que se han producido dos atentados en un corto espacio de tiempo y muy próximos entre ellos. Se puede suponer que son obra de la misma mano, pero todavía no hay nada concreto». El delegado informó de que las víctimas del suceso son dos familias de clase media, «con una vida normal y buena relación con sus compañeros de trabajo». Fernández de Mesa especificó, sin embargo, que «no hay duda» de que «los artefactos se colocaron donde se tenían que colocar», en alusión a que las víctimas eran los objetivos de la agresión. Artefactos del mismo tipo El ministro del Interior, Angel Acebes, abundó en Valencia en que los dos artefactos podrían ser del mismo tipo, según se desprende del explosivo y de las bolsas que los envolvían, y reclamó «prudencia» antes de formular hipótesis sobre los sucesos. La primera explosión ocurrió sobre las 7.30 horas en el barrio de O Carballal, en Vigo, cuando el niño de doce años Oscar Ferreiro manipuló una bolsa colocada en la puerta de acceso a su vivienda. La explosión provocó heridas graves al niño y a su padre, Luis Ferreiro, de 42 años, de las que fueron intervenidos quirúrgicamente en el hospital vigués de Meixoeiro. La segunda explosión ocurrió sobre las 09.30 horas en el domicilio del matrimonio fallecido, integrado por Vicente Lemos Haya, de 51 años, y Rosa Gil Blanco, de 53. En este caso, la explosión se registró también en la casa de los finados, ubicada en la parroquia de Vilar de Infesta, en el municipio de Redondela, cuando el marido manipulaba otra bolsa que contenía la carga explosiva. Los vecinos de las víctimas de las dos explosiones se mostraron consternados por estos sucesos y coincidieron en valorar a las víctimas por su buena conducta y relación con sus respectivas comunidades. El grupo de empresas Pescanova, por su parte, expresó su «enérgica repulsa» por el suceso que ocasionó la muerte de su jefe de producción, Vicente Lemos, y destacó que durante 14 años, «desempeñó su trabajo con total dedicación y diligencia, lo que significó el respeto de la dirección de la empresa, de sus compañeros y de todo el colectivo de trabajadores». Los cadáveres de Vicente Lemos y Rosa Gil serán trasladados en las próximas horas al tanatorio Vigomemorial de Vilar de Infesta, una vez concluyan las autopsias que se practican en el Hospital Provincial de Pontevedra. Junto a los dos cuerpos que yacían sin vida se encontraba el perro de la familia, un pastor alemán, que también resultó herido con la explosión y que en un principio impidió que algún vecino se acercara a los cadáveres. Poco a poco los habitantes de Vilar de Infesta se convirtieron en espectadores desde las cintas de plástico con las que la policía acordonó la zona del suceso. Todos ellos conocían a las víctimas «porque era un matrimonio integrado, amable y que se relacionaba con la gente», indicó una de las vecinas. Una amiga y compañera de trabajo de Vicente Lemos, jefe de producción en Pescanova, no daba crédito a lo que le contaban. El sonido de la deflagración y una llamada de teléfono posterior le confirmaron lo ocurrido y con lágrimas en los ojos se acercó hasta el domicilio del matrimonio. «Nunca jamás tuvo problemas, era amigo de sus amigos, no tenía enemigos».

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