Las predicciones meteorológicas anuncian un fin de semana «negro» para el litoral gallego más castigado

La Costa de la Muerte está bajo una capa de fuel de un metro de espesor

Las playas de fina y blanca arena de la Costa de la Muerte ya no existen. Yacen bajo un manto uniforme y negro que desprende un fuerte y hedi

Las tareas de limpieza se dificultaron especialmente en el litoral del cabo Touriñán

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M. J. Argibay - LA CORUÑA.
León

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Miles de toneladas ancladas entre el cabo Touriñán y la isla Sálvora esperan a que los fuertos vientos que azotan las empujen hacia tierra. Son medio centenar de manchas que flotan en formación de ataque a poco más de 4 millas (7 kilómetros) de Finisterre, localidad que se ve incapaz de hacer frente a la desgracia. Allí, la historia no sólo se repite, si no que cada hora que pasa se agrava. Hace un mes, este municipio fue uno de los más afectados por la marea negra; ayer, la lucha era imposible porque el fuel retirado cada jornada aparece en la misma cantidad al día siguiente, en las mismas playas y en los mismos puntos en los que cientos de personas trabajan sin descanso. Por eso no resulta extraño comprobar cómo el hidrocarburo va alcanzando más altura. En la playa de Corbeiro alcanza los 60 centímetros. Muxía, Camariñas, Ribeira, Corme, Corcubión, Muros tampoco se libraron de la tercera oleada de marea negra. En Carnota el asfaltado de los arenales, en puntos concretos, supera el metro de espesor; en playas como la de Curro el chapapote cubre hasta las rodillas a los voluntarios del Ejército que trabajan en ella y que intentan retirar, con un esfuerzo sobrehumano, la gruesa alfombra negra que decora los arenales del litoral norte de Galicia. En toda la costa se repiten escenas similares. En Muxía también el grosor del vertido que cubre playas y piedras supera los 70 centímetros y en Camariñas la amenaza se sitúa en el mar, donde a pocas millas de la costa una película de vertido cubre la zona. La previsión de que los vientos cambien y soplen sur-suroeste mantiene a la costa de la Muerte en alerta ante el infrenable avance hacia tierra del gran resto de hidrocarburo que desde hace una semana recorre en paralelo el litoral de Galicia. Más calma en el sur La vigilancia y las medidas de prevención también se mantienen en las rías de Pontevedra, Arosa y Vigo, donde los marineros respiran con más calma porque en los dos últimos días no se vislumbraron en sus entradas restos de nuevos vertidos. En la ría de Arosa, 22 embarcaciones pequeñas -barcos bateeiros y planeadoras pequeñas- de pescadores de Cambados y O Grove salieron por la mañana a limpiar las manchas que aparecieron en la boca de la ría a la altura de Pombeiro, que provenían de una mancha mayor situada entre el cabo Touriñán y la isla de Ons. La Xunta releva a Tragsa Por otra parte la Xunta de Galicia puso fin ayer a las extendidas quejas que había provocado la gestión realizada por la empresa Tragsa de las labores de retirada del fuel de las playas afectadas por el vertido del petrolero Prestige. El consejo de gobierno decidió ayer asumir la coordinación de los 10.000 voluntarios que días tras días pelean contra el combustible en el litoral gallego, que pasarán ahora a estar coordinados por la Consejería gallega de Asuntos Sociales.

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