El hueco del catalanismo moderado
Si el independentismo ortodoxo, el de derechas y el de izquierdas, ha atravesado un camino lleno de baches tras el 1-O, no ha sido más sencilla la trayectoria del catalanismo moderado, sobre todo a raíz del implacable declive electoral del PDeCAT, ya extraparlamentario en Cataluña aunque aún con cierta influencia gracias a sus diputados en Madrid. La formación se quedó tras romper con Junts a unos miles de votos de obtener escaño en las autonómicas de febrero de 2021.
El fracaso electoral de la lista que encabezaba Angels Chacón, expulsada del Govern de Quim Torra, llevó a la exconsellera de Economía a impulsar un nuevo partido, Centrem, a cuyo liderazgo renunció por carta la semana pasada. La fórmula, como poco arriesgada, no ha funcionado. La idea era fundar un partido de centro catalanista y transversal que aunara a soberanistas, independetistas y federalistas partidarios del respeto a la ley y del acuerdo con Madrid. Pero la inclusión de pequeños grupos como Lliures o la Lliga de Mon Bosch, uno de los fundadores de Sociedad Civil Catalana (primando más el eje de centro derecha que el catalanista) ya auguraba una cohabitación difícil.
Ahora, reconocen, será complicado construir un nuevo liderazgo con garantías por lo que aspiran, como máximo, a articular listas locales que puedan obtener buenos resultados en mayor próximo. La posibilidad de recuperar la unidad de acción con los menos extremistas de Junts también la ven remota. «Es más un deseo que una realidad».