‘Txeroki’ se desmarca de una bomba en Bilbao y un testigo le apoya
El exjefe militar de ETA se enfrenta a 32 años de cárcel por un ataque con heridos leves
El etarra Garikoitz Aspiazu, alias ‘Txeroki’, ayer durante la vista. FERNANDO VILLAR
Garikoitz Aspiazu Rubina, alias ‘Txeroki’, exjefe del aparato militar de ETA detenido en Francia en noviembre de 2008, declaró este martes como acusado en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional sobre un atentado con coche-bomba ocurrido en la Gran Vía de Bilbao el 12 enero de 2002, que causó heridos leves y daños materiales superiores al millón de euros. ‘Txeroki’ , que se enfrenta a 32 años de cárcel por estos hechos, ha hecho uso de su palabra solo para negar su participación en el ataque. «No participé en esta acción y no sé nada al respecto», respondió en euskera a la única pregunta de su abogado defensor, la única parte a la que ha querido contestar. A la salida de la primera sesión del juicio, que se retoma este miércoles, la defensa transmitió a los periodistas que espera la absolución de su cliente.
En el caso del coche-bomba de Bilbao, la Fiscalía lo considera autor de los delitos de estragos terroristas, robo y hurto de vehículo con intimidación y fines terroristas, y detención ilegal con los mismos fines. El fiscal plasma en el escrito que el coche-bomba estalló en torno a las 13.45 horas del 12 de enero de 2002, hiriendo de manera leve a algunas personas y provocando «múltiples» daños materiales en viviendas, vehículos y establecimientos de los alrededores. ETA reivindicó la autoría del atentado el 4 de abril de ese mismo año. La autoría se atribuye al ‘comando K-Olaia’, del que formaba parte entonces ‘Txeroki’. Colocaron 30 kilos de explosivo tipo dinamita y un sistema de activación por temporizador, con un seguro de armado y dos detonadores eléctricos en paralelo.
En calidad de testigo compareció este martes el etarra Gorka Martínez, que reconoció haber puesto a disposición de la banda terrorista un piso, pero señaló que no recuerda si alguna vez dio cobijo a ese comando y en particular a ‘Txeroki’, de 49 años. «Es posible que hubiera pasado por casa, pero no lo recuerdo», afirmó Martínez, antes de apuntar que conoció a Aspiazu Rubina cuando ambos coincidieron en prisión, «pero no antes». «Mi colaboración con ETA se reducía básicamente a proporcionar un domicilio y un garaje y por cuestiones de seguridad la organización siempre me dejó bien claro que cuanto menos supiera, mejor», declaró. Por videoconferencia, Martínez expresó que si en una declaración policial admitió que ‘Txeroki’ y sus compañeros de comando estuvieron en el piso fue porque lo sometieron «a torturas». El coche-bomba se lo habían robado a una persona a quien amenazaron con una pistola y le obligaron a meterse en la parte trasera, le pusieron una capucha y le ataron las muñecas con cuerdas, diciéndole que colaborase con ellos.