AI acusa a España y Marruecos de «crímenes de derecho internacional» en la valla de Melilla
Quizás sea el informe más duro contra España que jamás haya emitido Amnistía Internacional (AI) en sus 61 años de historia. El colectivo directamente asegura tener «pruebas» de que los gobiernos de Madrid y Rabat cometieron «crímenes de derecho internacional» en la tragedia de la valla de Melilla del pasado 24 de junio en la que, según la investigación de AI, se produjeron al menos 37 muertos (Marruecos sólo reconoce 23) y no menos de 77 desaparecidos, por lo que la cifra real de víctimas mortales podría ser mucho más elevada.
Las acusaciones contra el Ministerio del Interior, que desde hace casi medio año viene negando la más mínima responsabilidad en aquellos hechos, son muy graves: desde haber propiciado la tragedia con uso desmedido de la violencia por parte de la Guardia Civil a, directamente, «no permitir» la asistencia médica a los heridos que quedaron en territorio nacional, alguno de los cuales, sostiene la organización, fueron deportados de forma ilegal entre el contingente de «al menos» 470 que fueron expulsados en ‘caliente’.
AI no se anda con rodeos: «Los métodos empleados por las autoridades marroquíes y españolas en el paso fronterizo conocido como ‘Barrio Chino’ contribuyeron a la muerte de al menos 37 personas y a causar lesiones a decenas más», afirma textualmente el informe, en línea con las conclusiones preliminares del Defensor del Pueblo, quien ya avanzó que el uso de gases por parte de la Guardia Civil, pudo coadyuvar a que se desataran las avalanchas mortales en la cancela.
Según la organización de defensa de derechos humanos, las «autoridades españolas no ayudaron en modo alguno a las personas heridas que quedaron en el suelo en territorio español una vez concluida la operación policial». Ante estas evidencias, acusa directamente al departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska, de «violar» los derechos de los inmigrantes de «múltiples formas», incluido «su derecho a atención médica rápida y adecuada y a no sufrir tortura y otros malos tratos».