Tres imanes fueron expulsados y casi una treintena vetados en las cárceles
Exhortan a los musulmanes a que sus mujeres no trabajen y lleven hijab desde la infancia

Niñas con el velo islámico. J. J. GUILLÉN
Las autoridades españolas expulsaron de España a tres imanes considerados un peligro para la seguridad nacional durante 2022, un año que dejó también casi una treintena de vetos a predicadores islamistas que querían realizar asistencia religiosa en las cárceles por su perfil radical.
Así consta en el ‘Balance del terrorismo en España 2022’, publicado en el número de julio de los Cuadernos del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.
Según el informe «responsables de Instituciones Penitenciarias vetaron el ingreso en las cárceles para realizar asistencia religiosa a casi una treintena de imanes que previamente habían sido identificados como extremistas por los servicios de seguridad». Con datos de principios de 2023, son 173 los presos incluidos en los grupos de control del islamismo radical: 80 encuadrados en el fichero FIES-A —contando tanto preventivos como con sentencia—; 39 en FIES-B por delitos comunes pero involucrados posteriormente en actividades radicales; y otros 54 internos en FIES-C por protagonizar incidentes derivados de una interpretación radical de la religión islámica o por signos tempranos de radicalización.
El balance del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo recuerda que España, como otros países europeos, recurre a la deportación de los líderes religiosos que predican interpretaciones extremistas del islam, una labor que se extiende al ámbito de las prisiones, habitual foco de radicalización.
El primero de los imanes expulsados fue de la mezquita de la localidad cacereña de Talayuela, Yahya Benouda, de 51 años. Investigado desde 2006, fue señalado por la Comisaría General de Información de la Policía como «máximo exponente» de la difusión del salafismo en la comunidad musulmana en la comarca de este municipio de unos 7.000 habitantes, según el expediente avalado por la Audiencia Nacional.
En el balance se destaca que los servicios de seguridad del Estado constataron que el predicador expulsado tenía «afinidad» con el movimiento radical marroquí Justicia y Caridad, así como con los Hermanos Musulmanes. «Exhorta a los hombres a que impongan en sus hogares que las mujeres no salgan solas de casa, utilicen vestimenta islámica con niqab o hijab, desde niñas, y que no trabajen fuera del hogar», señalaba el expediente de Benouda. Este predicador difundía una «interpretación rigorista y radical del Islam que no propicia la integración en la sociedad occidental y que favorece la segregación y discriminación de la mujer» puesto que «propugna la aplicación de la sharía por encima del ordenamiento legal español».
EN CATALUÑA
Entre los casos mediáticos, además, el Centro Memorial cita el de Mohamed Said Badaoui y Amarouch Azbi, líderes islámicos extremistas de Reus (Tarragona) y Vilanova i la Geltrú (Barcelona), expulsados de España con el aval de la Justicia. La decisión contó con la protesta de ERC, CUP, Junts y Unidas Podemos-En Comú Podem, que denunciaron que eran víctimas de «represión política mediante la Ley de Extranjería».
Cataluña sigue siendo la comunidad autónoma en la que se llevaron a cabo más detenciones yihadistas, «lo que revela que es el territorio en el que se registra el foco de radicalización más importante». Recuerda la condena el año pasado de un profesor de Valencia que había trabajado como imán en una mezquita.