Sánchez deja al descubierto su fragilidad parlamentaria tras retirar la ley del suelo
Su socio de Gobierno y sus apoyos en el Congreso le dan la espalda en la norma aprobada en el Consejo de Ministros

La ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez. J.J. GUILLÉN
No era lo que pretendía el Gobierno, que lleva semanas presumiendo de fortaleza y asegurando que, pese a la tremendamente compleja aritmética parlamentaria, está en condiciones de agotar la legislatura. Pero a las puertas de las elecciones europeas del 9 de junio, su intención de demostrar que todo sigue su curso y que la parálisis no atenaza la acción del Ejecutivo ha terminado jugándole una mala pasada. Dos varapalos en el Congreso en una sola semana -después de que el martes fracasara en su intento de tramitar la abolición de la prostitución-, y una sensación de soledad que ni siquiera pudo evitar este jueves su decisión de retirar del orden del día del pleno, apenas una hora antes de que comenzara su debate de totalidad, el proyecto de ley del suelo.
El freno de emergencia activado por el Gobierno ahorra una derrota explícita y permitirá llevar a la Cámara baja el texto más adelante, después de negociarlo con los grupos y cuando, en palabras de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, «pase el furor electoral», pero asesta un golpe a la autoestima de los socialistas, que han visto cómo ni sus socios de coalición se prestaban a salvarle, siquiera de manera simbólica, la cara. Sumar ya anunció el miércoles que apoyaría las enmiendas a la totalidad de Podemos, ERC y Junts. Al PSOE solo le quedaba el PP que, pese a ser a priori favorable a la norma, decidió ponerse de perfil a medida que se acercaba la hora de la votación. Las europeas se vislumbran como un test de resistencia definitivo para Pedro Sánchez, tras la ristra de comicios autonómicos (gallegas, vascas y catalanas) a las que ha habido que hacer frente en el primer semestre del año. En el contexto de guerra sin cuartel evidenciado la víspera en un pleno en el que el presidente del Gobierno no dudó en asimilar a Alberto Núñez Feijóo con la ultraderecha de Santiago Abascal, a solo una semana de que se apruebe la ley de amnistía y con un Vox fuerte y dispuesto a afearle la mínima colaboración con el Ejecutivo, el primer partido de la oposición no encontró incentivos para evitar el naufragio de la iniciativa.
Los socialistas reprochan a los populares su actitud con una norma que, insisten, fue «pactada ampliamente» en el seno de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que reclaman ayuntamientos y comunidades autónomas de todo signo político de manera «unánime» y que, dicen, es «técnicamente sólida». Pero su enfado es, sobre todo, con Sumar. Que estuviera dispuesto a vetar una ley emanada del Ejecutivo del que forman parte es interpretado como una traición que solo suaviza el hecho de que sus votos no fueran decisivos.
En la FEMP
La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, ha señalado que la retirada de la ley del Suelo por parte del Gobierno demuestra que «Sánchez no tiene mayoría ni en Madrid ni en Cataluña» y ha avisado de que con leyes recentralizadoras «nada será como ha sido hasta ahora». Junts, que era uno de los grupos parlamentarios que había registrado una enmienda a la totalidad a la ley del Suelo, ha incidido en que se trataba de una norma que invadía competencias.
En un comunicado Nogueras ha criticado que el Gobierno continúe con una «estrategia recentralizadora» con la ley del Suelo y ha incidido en que «mientras dependa de nosotros, nada será como había sido hasta ahora». «El PSOE ha tenido dos baños de realidad esta semana con el rechazo a la toma en consideración sobre el proxenetismo y la retirada de la ley del suelo», ha puntualizado.
Por su parte, Sumar ha replicado que su actitud ha sido perfectamente leal, que ya trasladó sus objeciones a una ley que, a su juicio, fomenta el «pelotazo» urbanístico, el 21 de marzo, en la Comisión de secretarios de Estado y subsecretarios en la que se preparan los Consejos de Ministros, y que aun así los socialistas decidieron seguir adelante. «No se avanza confiando en el PP», dicen.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho que la retirada de la ley del suelo evidencia que el Gobierno de coalición «está roto» aunque el Ministerio de Vivienda haya criticado a su partido, tras quitar del orden del día del Congreso una normativa que partía sin el respaldo de Sumar.
El líder de la oposición ha afirmado, en una entrevista este jueves con Telemadrid, que la reforma de la Lly del suelo no ha sido consensuada ni negociada con su partido, que no llegó a anunciar públicamente si la tumbaría.
Y ha afeado las críticas dirigidas al PP por el Ejecutivo: «Es sorprendente que cuando el Gobierno está roto y la coalición parlamentaria también lo está ahora parece ser que el problema lo tiene la oposición». «El Gobierno hace leyes, las lleva a la Cámara, las cierra con sus socios y en este caso ha reventado esa ley sin que previamente se hubiesen sentado con el Partido Popular para intentar consensuarla», ha recalcado.
El presidente de los populares se ha mostrado dispuesto a hablar y escuchar al Gobierno, pero ha advertido de que si el Ejecutivo no quiere hablar «es muy difícil poder escuchar» lo que no le quiere trasladar. Feijóo ha recalcado que el Gobierno se ha roto dos veces en 48 horas porque Sumar también votó en contra de una proposición de ley del PSOE para prohibir el proxenetismo, que los populares también rechazaron. «Esta economía no va como un cohete, esta economía sigue con una mediocridad aplastante y lo veremos en los próximos meses», ha advertido además Feijóo.
Por su parte, la portavoz del Vox en el Congreso, Pepa Millán, ha deseado este jueves que la retirada de la reforma de la ley del suelo sea «el preludio del fin del Gobierno», al haber puesto de relieve su debilidad parlamentaria.