El presidente echa mano una vez más de la epopeya: «Somos un partido ganador»
Acorralado, Sánchez insufla moral
Sánchez cierra su paso por los cónclaves de su partido huyendo de roces con sus líderes
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. JERO MORALES
Pedro Sánchez concluyó este domingo su gira de los últimos días por los congresos regionales del PSOE en Asturias, Castilla-La Mancha y Extremadura con una arenga a los suyos: «Somos un partido competitivo y ambicioso, un partido ganador».
El presidente del Gobierno, inmerso en el rearme territorial de los socialistas de cara al próximo ciclo electoral, optó por obviar en estos tres escenarios las amenazas de Junts, que le exige someterse a una cuestión de confianza bajo el artificio de una proposición no de ley para mantenerse en la senda de la negociación, y al mismo tiempo prefirió dejar a un lado las divisiones internas —especialmente con el presidente castellanomanchego, Emiliano García Page, y el líder de su formación en Extremadura, Miguel Ángel Gallardo, ambos díscolos y reelegidos este fin de semana por la militancia-. El objetivo, insuflar moral a las bases en un trance delicado de la legislatura.Cercado por los casos judiciales que salpican a su mujer, Begoña Gómez; a su hermano David; al PSOE por el ‘caso Koldo’; y al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz; y sin poder jugar, como en la pasada legislatura, con la geometría variable para sacar adelante los Presupuestos debido a las tiranteces de sus socios , Sánchez se ve obligado a explotar la carta de los logros extraparlamentarios.
Conquistas que el dirigente socialista ha encontrado en los datos económicos como el crecimiento del PIB o el número de cotizantes —este fin de semana volvió a ondear la portada de The Economist que definió a final de año la economía española como «la mejor del mundo»-, y que siguen protagonizando su discurso, convertidos, ahora, en un ariete para contrarrestar los «bulos» vertidos por PP y Vox.El último frente que Moncloa ha encontrado para confrontar con el PP es la vivienda, que ambos partidos, al igual que el CIS, sitúan como el problema que más preocupa a los españoles aunque con muy distinta argumentación.
Sánchez calificó como «‘vintage’» las medidas propuestas por los de Alberto Núñez Feijóo en esta materia. «Su política de vivienda es volver a liberalizar el suelo como hicieron con la ley del suelo, por tanto pelotazo, por tanto burbuja, por tanto pinchazo de esa burbuja, crisis financiera, desahucios y que luego vuelva ‘papá Estado’ a rescatar a la banca», afirmó. Eso sí, el presidente defendió las doce medidas presentadas hace una semana eludiendo que su partido va camino de cumplir ya siete años en el Gobierno —los hará en junio, en el aniversario de la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy de la Moncloa en 2018-.
Trump y «la ultraderecha»
La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y de su consejero Elon Musk, dueño de la red social X y hombre más rico del mundo, acapararon también las advertencias de Sánchez sobre la «internacional ultraderechista». «Amañan algoritmos que propagan desinformación, bulos, para crear desafección entre la ciudadanía, pero no tienen lo más importante, que es el poder del voto en democracia», concluyó Sánchez. También María Jesús Montero, inauguraba su nueva etapa tratando de insuflar moral: «Somos un proyecto ganador».