Diario de León

La guerra entre Podemos y Sumar tiene en vilo a Sánchez ante su impacto electoral

El PSOE advierte de que una división hará perder escaños pero se abstiene de meter presión en público

Pedro Sánchez, durante su visita a China.

Pedro Sánchez, durante su visita a China.LUONG THAI LINH

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Sol Carreras
Madrid

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Tras la celebración de sus respectivas asambleas, Sumar y Podemos inauguran nuevo ciclo político con un distanciamiento cada vez más evidente, lo que acrecienta la inquietud en el bloque de izquierdas ante la posibilidad de que vayan por separado en las próximas elecciones. La ruptura se consumó a finales de 2023, cuando los cuatro diputados de Podemos decidieron abandonar el grupo parlamentario que hasta ese momento compartían con Yolanda Díaz y pasar al grupo mixto del Congreso. Desde entonces, solo Sumar ha expresado públicamente su deseo de reconciliación, consciente de que volver a ir juntos en una candidatura electoral es fundamental para poder reeditar un gobierno de coalición con el PSOE.

La propia vicepresidenta segunda del Ejecutivo, Yolanda Díaz, clausuró recientemente la asamblea de Movimiento Sumar con un llamamiento a la unidad, un alegato que su partido también reflejó por escrito en los documentos que marcan su hoja de ruta para esta etapa, con Lara Hernández y Carlos Martín como nuevos líderes. Sin embargo, Podemos ha aprovechado su asamblea, celebrada dos semanas después, para agrandar la brecha con Sumar, a la que Ione Belarra calificó de izquierda «dócil» en el discurso que pronunció tras su reelección como secretaria general.

La actitud de Podemos hace casi imposible un entendimiento con Sumar, más aún después de que la número dos del partido y exministra de Igualdad, Irene Montero, haya dado un paso para tratar de liderar una candidatura con otras fuerzas de izquierdas a favor de la paz, excluyendo de forma implícita a la formación de Yolanda Díaz.

Los socialistas se abstienen de meter presión en público sobre este asunto, no solo para no molestar a Podemos, sino también porque, subrayan, todavía quedan dos años para las próximas elecciones generales. Sin embargo, en privado, fuentes de la dirección del PSOE confían en que haya una reordenación del espacio situado a su izquierda para rentabilizar esos votos y evitar «regalar escaños» a la derecha, ya que la mayoría de las encuestas dan a Sumar y Podemos en torno a un 10 % de apoyos en total.

El barómetro del CIS de abril vuelve a situar a ambas formaciones en este margen, al otorgar una estimación de voto del 6,2 % a Sumar y del 4 % a Podemos, lo que haría muy difícil obtener representación en determinadas circunscripciones si fueran por separado. Ante ese panorama, y en el marco de su guerra con Sumar, tanto Irene Montero como el exlíder de Podemos Pablo Iglesias han animado al PSOE a tratar de evitar la dispersión de voto incluyendo en sus listas a la formación de Yolanda Díaz.

El líder de IU, Antonio Maíllo, lleva tiempo defendiendo la necesidad de articular una candidatura electoral que incluya a todos los partidos a la izquierda del PSOE, sin vetos de ningún tipo y con primarias para elegir a los candidatos. Y no descarta la posibilidad de que, llegado el caso, IU aspire a liderar esa candidatura. El papel mediador de esa formación es fundamental, ya que es uno de los principales partidos integrados en el grupo parlamentario de Sumar y mantiene al mismo tiempo una buena relación con Podemos.

Ione Belarra calificó a Sumar y a Yolanda Díaz de izquierda «dócil» en el discurso que pronunció tras su reelección como líder

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