Sánchez aprueba de nuevo la ley de secretos oficiales en un gesto al PNV

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un pleno extraordinario
«Cuente con que esta legislatura vamos a modificar la ley de secretos oficiales». Así, con esa promesa, despidió el 26 de febrero el presidente Sánchez a Aitor Esteban en la que era la última sesión de control en el Congreso para el portavoz parlamentario del PNV antes de asumir la presidencia de su partido en sustitución de Andoni Ortuzar. Esteban aprovechó aquella intervención del adiós para volver a la carga con una reivindicación —que se ponga fin a las limitaciones de conocimiento y acceso a la información reservada del Estado vigentes desde la reglamentación franquista de 1968— que los nacionalistas vascos, socios esenciales del Ejecutivo, consideran irrenunciable.
El Gobierno, que hace apenas una semana no comprometía que fuera a volver a activar este julio el anteproyecto de ley que ya aprobó en 2022 sin consenso de sus aliados y que decayó por el adelanto electoral del 23-J de 2023, lo refrendó de nuevo en el Consejo de Ministros de ayer.
Fuentes del PNV han confirmado que el Ejecutivo no ha vuelto a contactar con el partido antes de reanimar la tramitación de la ley llamada a desclasificar informaciones sensibles de la dictadura y la Transición. Los peneuvistas esperan a conocer la redacción que, avanza el Ejecutivo, permitirá una desclasificación automática de documentos, bajo condiciones, eso sí.
Como telón de fondo aparece no solo el delicado trance que atraviesa Sánchez, sino también —o sobre todo— que el anteproyecto de la futura ley ya tropezó en la pasada legislatura con el rechazo de la oposición y de los socios.