La polémica de Jumilla aviva los reproches entre el Gobierno y PP por la polarización
Una moción sobre el uso del polideportivo restringido al deporte desata la crisis con la alcaldía

Dos hombres marroquíes en el barrio de Nuestra Señora de Fátima de Jumilla.
La prohibición de celebrar actos religiosos en los polideportivos municipales de Jumilla, que solían acoger las fiestas musulmanas, ha tensado una vez más la relación entre el Gobierno, que ven en ello un ejemplo de la deriva extremista del PP y Vox, y los populares, que creen que el PSOE usa este asunto para seguir polarizando. La polémica en torno a esa iniciativa ha dejado en «shock» a la numerosa comunidad musulmana de esa localidad murciana, que ha llamado a la tranquilidad y se ha remitido a una asamblea a mediados de septiembre para decidir cómo solucionar la situación, que ha provocado la intervención incluso de los obispos para recordar que las manifestaciones religiosas públicas están amparadas por la Constitución española. El Ayuntamiento de Jumilla (Murcia), gobernado por el PP, aprobó el 28 de julio una normativa para prohibir en los polideportivos municipales los actos religiosos, culturales o sociales extradeportivos ajenos al consistorio, entre ellos los que suele celebrar en esas instalaciones el colectivo musulmán de la ciudad, como el rezo del fin del Ramadán.
Se trata de una medida incluida en una iniciativa municipal del PP que modificaba y rebajaba una moción previa del grupo de Vox que proponía explícitamente que se prohibieran celebraciones islámicas en el municipio. Vox se abstuvo en la votación y fue la alcaldesa, Seve González, quien permitió la aprobación de la iniciativa ante el empate de las fuerzas presentes en el pleno municipal. González ha dicho este jueves que las limitaciones no afectan al resto de instalaciones municipales, que estarán a «disposición de toda la sociedad, incluida la musulmana, para cualquier actividad o acto siempre que se cumpla la normativa». Ha insistido en que solo se autorizó una modificación de la ordenanza reguladora de las instalaciones deportivas, «sin vetos ni prohibición a nadie por su origen religioso", y ha atribuido la polémica a una tergiversación «de forma intencionada» porque la convivencia en Jumilla es y ha sido siempre pacífica. Ha añadido que ni el Ayuntamiento de Jumilla ni ningún otro puede prohibir la libertad religiosa ni de culto de ninguna comunidad, «es un derecho recogido en el artículo 16 de la Constitución", ha aclarado. El PP se ha reivindicado como el «partido de la libertad", según su vicesecretario de Educación e Igualdad, Jaime de los Santos, quien ha subrayado que su formación siempre va a poner en el centro de sus políticas «las creencias individuales de cada uno", respetando que «se crea en uno, en siete o en ningún dios». Santos ha señalado a Vox y PSOE en esta polémica al acusarles de «pretender seguir polarizando». Ha pedido que sean los dirigentes del partido que preside Santiago Abascal quienes expliquen «sus líos y sus grandes bravuconadas» y ha reprochado al Gobierno que quiera hacer pasar al PP por un partido xenófobo. Y es que, el Gobierno ve que «la decisión de PP y Vox en el Ayuntamiento de Jumilla es un nuevo ejemplo de la deriva extremista y excluyente de los gobiernos de la derecha con la ultraderecha", y seguirá «muy de cerca» los discursos de odio que puedan derivarse.