Condenado un juez a cuatro años de cárcel por estafar a tres inversores
Según la Audiencia de Barcelona, cuando los querellantes suscribieron el contrato con Pegasus, el juez condenado "sabía o preveía que con alta probabilidad los inversores no recuperarían el dinero porque este se aplicaría a otros usos"

Un mazo.
La Audiencia de Barcelona ha condenado a cuatro años de prisión al juez Benito Pérez Bello por estafar a tres personas, a las que convenció para que invirtieran 850.000 euros en una operación financiera, a sabiendas de la "alta probabilidad" de que no recuperarían el dinero.
En su sentencia, adelantada por El País, la sección séptima de la Audiencia de Barcelona condena al juez, que está suspendido a raíz del proceso penal abierto, por un delito continuado de estafa agravada y le obliga a devolver 834.812 euros a las víctimas.
El magistrado, que fue titular de un juzgado de primera instancia de Barcelona, estaba en excedencia y pidió el reingreso a la carrera judicial el año pasado, aunque no llegó a concursar por una nueva plaza porque antes fue suspendido a raíz del proceso penal, según fuentes judiciales.
La sentencia, que puede ser recurrida, cuenta con el voto particular de uno de los magistrados de la sección, que considera que es posible que el procesado "actuara de buena fe, creyendo que aconsejaba adecuadamente a los querellantes al sugerirles el mismo tipo de inversión que él mismo había realizado" y "se viera sorprendido por la insolvencia inesperada" de la empresa, Pegasus Markets.
El tribunal ha considerado probado que el procesado aconsejó en 2017 a un matrimonio amigo suyo para que invirtieran medio millón de euros en la empresa Pegasus Markets, asegurándoles que se trataba de "una inversión con un riesgo mínimo".
El administrador de Pegasus se comprometió a abonar a los inversores un interés del 4,5 %, mediante pagos trimestrales, y a devolverles el capital íntegro en mayo de 2019, pero estos solo recibieron 11.250 euros del total.
Poco después, el procesado fue contratado por otra mujer para que la asesorara en materia de economía doméstica y, como hiciera con el matrimonio amigo, la aconsejó invertir en Pegasus Markets.
Movida por la "confianza" que le inspiraba el juez, agrega la sentencia, la víctima se reunió con este y con el administrador de Pegasus, al que entregó 350.000 euros en un metálico, con la promesa de que recibiría el 4,5 % de intereses y recuperaría su dinero en noviembre de 2018, aunque finalmente solo recibió 3.937 euros.
Según la Audiencia de Barcelona, cuando los querellantes suscribieron el contrato con Pegasus, el juez condenado "sabía o preveía que con alta probabilidad los inversores no recuperarían el dinero porque este se aplicaría a otros usos", en beneficio propio o del administrador de la empresa.
La sentencia argumenta que se podía esperar que "una persona con la preparación de Pérez Bello, juez en excedencia, abogado en ejercicio y con conocimientos financieros", sabía que Pegasus Markets, una empresa domiciliada en Nueva Zelanda, había perdido en 2015 la licencia para operar.
Ello permite inferir, según la sentencia, que el juez "engañó intencionadamente a los querellantes ofreciéndoles como ventajoso y segura una inversión que sabía estaba abocada al fracaso".