Diario de León

El «machismo» de Abascal en su cruzada contra Guardiola

Alberto Núñez Feijóo junto a María Guardiola durante un acto público ayer, en Extremadura.

Alberto Núñez Feijóo junto a María Guardiola durante un acto público ayer, en Extremadura.Jero Morales

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Agencias
Colpisa

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Primer día de campaña electoral en Extremadura y primer choque entre PP y Vox, que recrudece la guerra abierta entre ambas formaciones a dos semanas de que se abran las urnas en esta comunidad. Los populares elevaron ayer el tono contra la derecha radical por el «tufo machista» de Santiago Abascal que se desprende de la entrevista, donde insinúa que el acuerdo entre las dos formaciones para que los populares retengan la Junta sólo llegará si María Guardiola deja de ser el referente del PP en este territorio. «Si no es capaz de alcanzar un acuerdo con Vox que suponga un cambio de rumbo para Extremadura, pues el PP tendrá que decidir si pone a otro candidato», apuntó el dirigente voxista, que acusó a la presidenta autonómica de no tener «cintura suficiente» como para entender que «si no tiene mayoría absoluta tiene que negociar con otras fuerzas». La primera en responder fue la propia aludida, quien nunca ha escondido su falta de sintonía con Vox. Ella fue la más reticente de todos los dirigentes territoriales del PP en firmar un pacto de coalición con los de Abascal tras las elecciones de mayo de 2023. Incluso hubo una ruptura inicial por su negativa a dejarlos entrar en su Ejecutivo, a lo que acedió finalmente tras la mediación de la dirección nacional del partido «Ese tufo machista del señor Abascal se lo podía quedar un poquito en su casa», estalló Guardiola. La presidenta regional que ha gobernado en minoría desde que Vox rompió en el verano de 2024 con todos los Ejecutivos autonómicos del PP, precipitó el adelanto electoral ante la imposibilidad de sacar adelante por segundo año consecutivo los presupuestos autonómicos. Guardiola rechazó de plano las propuestas de la extrema cderecha para negociar su voto a las cuentas, que reclamó la derogación de la ley LGTBI de Extremadura, la eliminación de ayudas a la Igualdad y del registro extremeño de sanitarios objetores al aborto o la «reintegración» de inmigrantes a sus países de origen. «Yo, desde luego, solo me rindo al interés de Extremadura y de los extremeños», reiteró este viernes, sacudiéndose las presiones de Abascal para forzar un acuerdo poselectoral.

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