España celebra ya cuarenta años como miembro de la Unión Europea
Desde entonces, el país ha mejorado sus indicadores socioeconómicos y su peso internacional

Felipe González y don Juan Carlos I el día de la adhesión de España a la CEE
El 1 de enero de 1986, hace 40 años, quedará grabado para siempre como el día en que España dio un paso decisivo hacia su modernización. El país, que entonces tenía un PIB seis veces inferior al actual —ha pasado de 243.382 millones de euros a 1.594.330 millones, según el dato de 2024-, ingresó como miembro de pleno derecho en la CEE.
Un selecto conocido como ‘la Europa de los doce’ por sus doce miembros al que España aspiraba a entrar desde los estertores del franquismo. Cuatro décadas después, los beneficios se han dejado sentir en la vida diaria de los ciudadanos, del pasaporte obligatorio para viajar a París o a Londres a la libertad de circulación en el espacio Schengen. Del teléfono de emergencias 091 al 112 y de la tarificación especial al llamar desde otros países al roaming gratuito. El 74% de los españoles cree que puede afrontar el futuro de mejor manera dentro de la UE, según el último Eurobarómetro. La entrada en la UE también generó nuevas oportunidades para los trabajadores, desde el acceso al empleo transfronterizo hasta las industrias nacionales en expansión. El número de puestos totales de trabajo ha aumentado de 10,8 millones en 1986 a 21,1 millones en 2024. Exportaciones millonarias Desde su adhesión a la UE, España ha accedido al mercado único, uno de los mayores bloques económicos del mundo. Las exportaciones de España a Europa Oriental han aumentado sustancialmente. Tanto en la agricultura como en la alimentación, los productos españoles tienen una gran demanda, incluidos los que son cruciales para la economía española (como el aceite de oliva, los cítricos, los tomates y el vino). En la actualidad, el 67 % de las exportaciones agrícolas españolas se destinan a otros países de la UE. Desde su ingreso en la CEE, España se ha visto beneficiada con la llegada de más de 150.000 millones de euros en fondos de cohesión. Esa inversión se dejó notar, no solo en las grandes infraestructuras, también dentro de las casa. En los últimos años, más de siete millones de hogares han obtenido acceso a la banda ancha de internet gracias a los fondos regionales. Desde 2007, se han destinado casi 6.700 millones de euros a infraestructuras ferroviarias de alta velocidad. Bolonia, Coimbra, Praga, Cracovia... En la actualidad es imposible visitar ninguna ciudad universitaria europea en la que no exista una colonia de estudiantes Erasmus españoles. Desde la creación de este programa en 1995, más de 1,6 millones de jóvenes han tenido la oportunidad de estudiar en el extranjero en otros Estados de la UNE. España, a su vez, recibe anualmente 40.000 alumnos extranjeros. En 1985, el año de la firma del tratado de adhesión a la CEE, el paso previo al ingreso, España tenía una población de 38,4 millones de personas, el último recuento eleva la cifra a 49,1 millones. Pero la ciudadanía, no obstante, está más envejecida que hace 40 años. En 1986, el 12,6 % de los españoles tenían más de 65 años, un porcentaje que en 2024 alcanzó el 23,7 %. La esperanza de vida ha pasado de ser de 76 a 83 años. 3.000 millones para la dana España ha recibido ayuda de la UE para incendios forestales e inundaciones, con más de 3.000 millones de euros asignados a Valencia tras la dana de 2024. Desde ese año, el país participa en el posicionamiento previo estratégico de bomberos de la UE, acogiendo a equipos de Estonia y de los Países Bajos durante los meses de verano. Esto ha ayudado a hacer frente a los incendios forestales en todo el país en los últimos tiempos. Desde 1986, España ha contribuido de forma decisiva al proyecto europeo, aportando liderazgo político y fortaleciendo la agenda social y de ciudadanía. Su peso institucional se ha saldado con tres presidentes españoles del Parlamento Europeo: Josep Borrell; José María Gil-Robles y Enrique Barón, entre 1989 y 1992. También nueve comisarios.