"Borrica, estás gilipollas"

Los mensajes del exnúmero dos de la Policía acusado de violar a una subordinada. La denunciante aporta al juzgado un dosier de pruebas para tratar de probar la "campaña de acoso" y el uso de otro comisario para que no lo contara

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Melchor Sáiz-Pardo/Mateo Balín

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La denuncia por agresión sexual de una agente de la Policía Nacional contra el comisario José Ángel González -hasta este martes número dos del cuerpo y hombre fuerte de Fernando Grande-Marlaska en la Policía- incluye un amplio dossier de pruebas, en particular mensajes de WhatsApp y audios, con los que trata de demostrar no solo que se cometió una violación "con penetración" en el piso oficial del Ministerio del Interior el 23 de abril de 2025, sino también que, posteriormente, el mando del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) emprendió "una campaña sistemática, obsesiva e intensiva de acoso telefónico y manipulación psicológica sobre la víctima".

Ese dossier -adjunto a la denuncia a la que ha tenido acceso este periódico- ya está a disposición del Juzgado número 8 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid, que ha abierto una investigación formal y ha citado el próximo 17 de marzo a González y a su subordinada.

Entre esa documentación destaca que la campaña para evitar la denuncia a cambio de "compensaciones laborales", "minimizar" la agresión o "culpabilizar" a la víctima de lo sucedido, comenzó el mismo día de la presunta violación. A las 20:43 horas -la supuesta agresión tuvo lugar sobre las 16:30- el mando de Interior realizó en un corto periodo de tiempo hasta 17 llamadas a la mujer, ninguna de las cuales fue atendida.

El 23 y el 24 de abril, recoge el escrito, el denunciado, ante el silencio de la víctima, le envió mensajes para -según sostiene ella- minimizar los hechos. "Estás gilipollas"; "borrica"; "me has dejado tirado"... La única respuesta de la agente fue que había "traspasado una línea roja".

Pero el supuesto acoso tras la presunta violación en el piso oficial del director adjunto operativo (DAO) continuó "el 24 de abril y siguientes". "El día 24 de abril de 2025, el querellado utilizó no solo su teléfono personal, sino también los teléfonos oficiales del despacho del Director Adjunto Operativo", afirma la querella.

"Durante los días 20, 21 y 22 de mayo de 2025, el querellado realizó nuevamente numerosas llamadas desde su teléfono personal y desde dos de los teléfonos de sus despachos oficiales hacia la víctima, manteniéndose la conducta obsesiva de contacto no deseado", recoge también la demanda, que insiste en instar al juez a reclamar copia de los registros a las operadoras, además de verificar el terminal de la víctima.

"Vete a la mierda" 

Finalmente, la agente -explica la demanda-, tras "días de insistencia mediante llamadas y mensajes, y ante la manifestación por parte de la víctima de su intención de denunciar los hechos", accedió a hablar telefónicamente con González. Según su versión, al principio el mando negó los hechos, para después pasar a "minimizarlos" ("nunca antes me habías negado el sexo") y acabar con malos modos y amenazas laborales: "Vete a la mierda. Me arrepiento de haberte conocido. Eres lo peor que me ha pasado. Ven a verme a ver qué te puedo dar" (en referencia a un determinado puesto de trabajo).

Después de nuevas llamadas sin respuesta el 12 de junio, el 7 de julio la víctima asegura que recibió otras cinco llamadas desde el teléfono personal de Óscar San Juan González, comisario y asesor directo del DAO, con quien el denunciado estaba comiendo en un restaurante el día de la supuesta violación y a quien ordenó retirarse para quedarse a solas con la víctima y que ésta le llevara a su piso oficial, donde presuntamente se produjo la agresión sexual.

"El día 13 de julio de 2025, Óscar San Juan mantuvo una conversación telefónica con la víctima, en la cual le propuso textualmente que 'elija a qué destino o puesto de trabajo quiere ir y que, cuando lo tenga pensado, se lo mande por WhatsApp'", afirma la demanda, que asegura que esa llamada fue grabada y que constituye "inequívocamente un intento de coacción mediante oferta de compensación laboral (destino a elección) a cambio del silencio de la víctima, utilizando a un subordinado directo para evitar la denuncia y 'tapar' el escándalo público que se derivaría de la interposición de la presente querella".

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Las llamadas por parte de González a la agente se repitieron el 14 y el 24 de julio, hasta que esta finalmente fue dada de baja del cuerpo.