Diario de León

El ministro ofrece su cabeza a la víctima que denunció al alto mando policial por violación

Marlaska planta cara al PP

El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, en la sesión de Control celebrada este miércoles en el Congreso.

El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, en la sesión de Control celebrada este miércoles en el Congreso.EFE / Kiko Hueca

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Paula de Las Heras / Melchor Sáiz- Pardo
Madrid

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El Gobierno cierra filas con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska ante su última crisis política, la generada por la querella contra el ya exDirector Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, por agresión sexual a una subordinada. Desde Nueva Delhi, donde se encontraba de viaje oficial, el propio Pedro Sánchez salió este miércoles al paso de las críticas del PP y Vox —que durante toda la sesión de control en el Congreso exigieron, incluso a gritos, la dimisión del ministro— para defender su actuación. «En un tema tan grave como el que se está investigando en este caso, se tiene que responder desde la empatía con la víctima, la coherencia en la acción y la contundencia y creo que el Gobierno de España — alegó— lo ha hecho».

Los populares ponen en duda que el máximo responsable de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pudiera permanecer ajeno a los hechos denunciados. «El gran argumento del Gobierno para justificar que un presunto violador estuviera al frente de la Policía Nacional es que se enteraron ayer (por el martes). Ayer, con una querella presentada el 9 de enero, hace más de un mes, y sobre una agresión del 23 de abril del año pasado", escribió Alberto Núñez Feijóo en su cuenta de X. «¿De verdad pretende que aceptemos que todo un ministro del Interior no tiene ni idea de que su cúpula policial comete y encubre delitos?». El Ejecutivo sostiene, sin embargo, que así es y, para dar mayor fuerza a su coartada, el mismo Marlaska retó a todos los diputados que lo interpelaron a decir fuera del Congreso, donde sus expresiones no están amparadas por inmunidad parlamentaria, que él estaba al tanto de todo y lo tapó. Incluso ofreció su cabeza, pero no a la derecha sino a la propia víctima, como prueba de su nobleza. «Si no se ha sentido protegida o ha entendido que este ministro le ha fallado en algún sentido, evidentemente yo sí que renunciaré y sí que dimitiré", se comprometió ante la Cámara.

Fuentes de Moncloa tildan de «indignante» la actitud de los populares después de lo ocurrido con el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, acusado de acoso laboral y sexual por una exedil que no logró el amparo de la dirección de su partido. Sánchez, de hecho, tiró de ironía para referirse a este asunto del que, hasta ahora, no se ha derivado consecuencia política alguna. «Agradezco que en este caso sí den veracidad al testimonio de la víctima y espero — disparó— que hagan lo propio con testimonios de víctimas que afectan a su propia organización política».

Marlaska insistió este miércoles en que solo tuvo noticia de la querella después de que el abogado de la víctima hiciera pública el martes la admisión de la demanda por parte del Juzgado número 8 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid, que ha abierto una investigación formal y ha citado el próximo 17 de marzo a González y a su subordinada. Y se remitió al testimonio de este para corroborarlo. La víctima, "decepcionada" El letrado, Jorge Piedrafita, declaró en distintos medios que todo el asunto ha sido llevado "con la máxima discreción" y que no fue hasta el martes cuando su clienta habló directamente con la subdirectora general de Personal, Gemma Barroso -la misma que ahora asumirá de forma interina las funciones del DAO-. Según dijo, esta "la atendió muy bien, con mucho tacto y se quedó literalmente de piedra" al explicarle la situación. Sin embargo, Piedrafita también afirmó que la víctima se había sentido "decepcionada" porque lo que esperaba era que el ministro cesara a González, que, sin embargo, que, sin embargo, aseguró haber renunciado voluntariamente al cargo para "no perjudicar el buen nombre de la Policía". Lo que sí hizo ayer a primera hora Marlaska, que también dijo sentir "una decepción manifiesta" con José Ángel González - uno de sus máximos colaboradores desde hacía más de siete años- fue anunciar una investigación contra el otro mando policial que, según el relato de la víctima, intentó coaccionarla para que no denunciara, hasta el punto de ofrecerle algún destino laboral de su elección. Se trata de Óscar San Juan González, comisario y asesor directo del denunciado, con quien el este estaba comiendo en un restaurante el día de la supuesta violación y a quien ordenó retirarse para quedarse a solas con la víctima e instarla a llevarle a su piso oficial, donde presuntamente se produjo la agresión.

Entre tanto se lleva a cabo la investigación interna, San Juan ha sido relevado de sus responsabilidades. Marlaska defendió que eso demuestra la "contundencia" con la que se ha actuado "ante hechos de una gravedad manifiesta" que, convino, "no podemos relativizar". También Sánchez incidió en que "aquí lo importante es cómo se reacciona" frente a los que tildó de "mal estructural" en las sociedades actuales. E insistió: "Sería bueno que aquellos que hoy están exigiendo eso que ha hecho el ministro del Interior se lo apliquen a sí mismos".

El caso del DAO - en el que el ministro había depositado tal confianza que recurrió a un ardid jurídico para dejar sin efecto su jubilación al cumplir 65 años- no es el primero de machismo que afronta el Gobierno en lo que va de legislatura. En el PSOE, sin embargo, se muestran convencidos de que este no pasará la factura que tuvieron los audios en los que el exministro José Luis Ábalos y su colaborador Koldo García hablaban de las prostitutas a las que contrataban o la que tuvieron que afrontar tras las acusaciones de acoso contra el exalto cargo de Moncloa y Ferraz Paco Salazar. "No tiene el mismo impacto porque no es alguien relacionado con el partido", esgrimen.

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