La Casa Real pide a Juan Carlos I que instale su residencia fiscal en España
Su marcha a Abu Dabi en agosto de 2020 se debió a sus problemas fiscales en España

El rey emérito Juan Carlos I en el aeropuerto vigués de Peinador.
La Casa del Rey ha dado este viernes un paso significativo al indicar públicamente el camino que debería seguir el rey Juan Carlos si quiere regresar definitivamente desde su «exilio» voluntario en Abu Dabi —recuperar la residencia fiscal en España-, pero este movimiento en el complejo tablero de las relaciones entre Zarzuela y el emérito dista de ser definitivo. El anterior monarca ha seguido desde Abu Dabi el aluvión de noticias publicadas a raíz de los papeles secretos del 23F y, a sabiendas de que no tenía nada que ocultar sobre aquel episodio crucial de la Transición, ha acogido con satisfacción la difusión de estos archivos. Si el miércoles todas las miradas estaban puestas en la figura histórica de Juan Carlos I, el jueves se dirigieron hacia Zarzuela, una vez que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, tras informar a la Casa Real, abogó por el regreso de «quien paró el golpe de Estado"; el Gobierno aclaró por boca de varios ministros que la decisión solo correspondía al emérito y si acaso a la Jefatura del Estado. Y todo ello pese a que su marcha a Abu Dabi en agosto de 2020 no se debió a nada relacionado con el 23F, sino a sus problemas fiscales, que siempre se interpretaron como claves, junto a otros elementos, de la trastienda de su abdicación de 2014. ¿Un pacto para volver pronto? Con estos mimbres se ha tejido en tan solo una semana un contenedor de opinión proclive a la idea de que ya es hora de que Juan Carlos I pueda cumplir su deseo de «volver a casa» y después ser enterrado en España «con honores». Sin embargo, fuentes que conocen bien al rey emérito dudan de que la jugada de Zarzuela obedezca a un plan oculto o a la intención de preparar el terreno para la vuelta, bajo el argumento de que algo así no se expone públicamente y que, en su caso, se trabajaría con la máxima discreción, una de las mayores señas de identidad de la Casa del Rey. Desde ese punto de vista, y a falta de saber si Felipe VI ha abordado recientemente con su padre esta cuestión, el hecho de que Zarzuela haya movido ficha poniendo el condicionamiento fiscal para la vuelta obedecería más a la presión sobre la institución por una cuestión que es materia sensible desde hace ya muchos años. No en vano, las fuentes de Zarzuela han remarcado que en caso de volver, el padre del rey actual debería recuperar la residencia fiscal en España para «salvaguardar la imagen de la Corona como institución", además de proteger la propia reputación de Juan Carlos I ante posibles «especulaciones y críticas». Desde que su hijo le retiró en marzo de 2020 los 200.000 euros anuales que recibía con cargo a los presupuestos de la Casa del Rey y tras su marcha voluntaria a Emiratos Árabes Unidos en agosto de ese año, don Juan Carlos no ha vuelto a tributar en España, como hacen todos los miembros de la familia real. A la Hacienda española no le consta, por tanto, qué ingresos ha tenido en los últimos cinco años o cuáles son sus fuentes de financiación. Recuperar la residencia fiscal le obligaría a tributar por su patrimonio e ingresos, que, de mantenerse la situación actual, en ningún caso procederían de los 8,4 millones de euros que recibe la Casa del Rey a través de los presupuestos generales.