Diario de León

El maquinista del Iryo de Adamuz declaró que «pudo haber una rotura del carril"

Captura de un vídeo tomado desde un helicóptero por la Guardia Civil.

Captura de un vídeo tomado desde un helicóptero por la Guardia Civil.guardia civil

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Agencias
Madrid

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A las 2 de la madrugada del pasado 19 de enero, apenas seis horas después del trágico accidente ferroviario de Adamuz, que dejó 46 pasajeros fallecidos y 120 heridos, dos agentes de la Policía Judicial tomaron declaración en las dependencias de la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba al maquinista del tren Iryo siniestrado. Aún en estado de shock y con algunas lagunas que le impedían recordar «datos concretos», el testigo fue preguntado, entre otras cuestiones, por las causas del accidente. «¿Encuentra alguna explicación a lo ocurrido?», cuestionaron los agentes, según el interrogatorio al que ha tenido acceso este periódico. «No puedo precisar nada, ya que pueden haber ocurrido mil cosas. Por la posición en que he visto mi tren entiendo que ha recibido un impacto (del Alvia) y se ha salido, pero no soy perito y no sé lo que lo ha provocado», señaló en una primera respuesta. «Ha podido haber una rotura de carril, que el otro tren viniese ya descarrilado, aunque lo desconozco. Es mi opinión personal, pero ni lo sé ni puedo precisarlo», relató a los investigadores. Aseguró además que antes de salir de la estación de Málaga con destino a Madrid se hicieron los protocolos marcados sin incidencias, que diez minutos antes del siniestro realizaron una parada técnica de pasajeros «con normalidad» en la estación de Córdoba, que llevaba una velocidad adecuada para ese tramo y que no tuvo lugar ningún factor externo que le distrajese. El maquinista del tren italiano se explayó sobre todo en la secuencia temporal del siniestro En un principio pensó que había enganchado el pantógrafo del convoy con la catenaria tras notar «unos tirones en su puesto de conducción». Esta circunstancia le llevó a provocar un frenado de emergencia mediante la pulsación de botón, deteniendo la marcha para permitir que el pantógrafo descendiera. Sin embargo, instantes después el ordenador a bordo le informó de varias alarmas (eje bloqueado, incendio en el coche seis, etc.). Fue un segundo maquinista de Iryo el primero en comunicarle que había descarrilado ese vagón y que estaba invadiendo el gálibo contrario.

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