Irene Montero pide a Interior protección tras recibir amenazas de muerte de un grupo neonazi

Irene Montero, Ione Belarra e Isa Serra (i), ayer en una de las dos manifestaciones del 8-M en Madrid.
La eurodiputada de Podemos Irene Montero ha denunciado ante la Policía Nacional que ha recibido amenazas de muerte por parte de una organización neonazi calificada de terrorista por el FBI estadounidense y ha pedido protección al Ministerio del Interior. Fuentes del partido morado han señalado que los mensajes violentos se han sucedido «en los últimos días» y en los mismos se detallan la ubicación de su domicilio, «en el que residen sus hijos menores de edad y su pareja», el exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias.
La dirigente de Podemos y exministra de Igualdad ha denunciado estos hechos ante la Policía y reclama a Interior «que garantice su protección y la de su familia».
Diario Red, periódico del conglomerado mediático de Iglesias, publica que las amenazas provienen de la organización terrorista Grupo 764 y que la Brigada de Información ha elevado el nivel de alerta tras valorar los mensajes como creíbles y comunicárselo a la propia Montero. El mensaje detalla un plan de ataque contra la integridad física de Montero y su entorno. El autor se identifica como miembro de la red 764 y justifica sus intenciones bajo una narrativa de «venganza contra la sociedad» tras haber sufrido supuestos maltratos en instituciones psiquiátricas en México antes de trasladarse a España.
El FBI y la Interpol han catalogado al Grupo 764 (también conocido como The 764 Network) como una de las amenazas de terrorismo más peligrosas de la actualidad. Se definen como Extremistas Violentos Nihilistas, beben de fuentes del neonazismo y su objetivo no es político en el sentido tradicional, sino la aceleración del caos mediante el terrorismo, la tortura psicológica y el asesinato. Originado en plataformas de videojuegos como Roblox o Minecraft y coordinado en canales de Telegram y Discord, el grupo se especializa en la extorsión de menores y la inducción al suicidio o la automutilación.
Países como Canadá y Nueva Zelanda ya los han declarado oficialmente como grupo terrorista. En EE. UU, su fundador, Bradley Cadenhead, cumple una condena por pornografía infantil, pero la red sigue operando de forma descentralizada.
En España, la actividad se ha detectado principalmente en el ámbito del ciberdelito y la radicalización de jóvenes en foros de extrema derecha. Hace un año, un joven de 23 años, identificado como H. F. P., fue detenido por agentes de la Guardia Civil por amenazar con atacar varios colegios en las localidades Yátova, Chiva, Buñol y Siete Aguas, en Valencia. Aseguró que pertenecía al Grupo 764.