El Gobierno abandera el 'no a la guerra' contra Aznar en el aniversario del 11-M

En una conmemoración de los atentados yihadistas marcada de nuevo por la división, el ex presidente critica a Sánchez por su oposición a Trump: España "debería estar al lado de sus aliados y no al lado de nuestros enemigos"

Feijóo y Ayuso, durante la ofrenda floral en 22 aniversario del atentado del 11-M.Zipi Aragón

Publicado por
Almudena Santos
Madrid

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La bandera del ‘no a la guerra’ ondea de nuevo y este 11-M ha cogido mayor fuerza durante los actos de conmemoración a las víctimas del atentado yihadista en Atocha. La mecha la prendió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su declaración institucional de la semana pasada, en la que rescató un lema latente desde que lo usó el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como oposición al conflicto en Irak, para marcar distancias con la reciente escalada bélica en Oriente Medio. A través de sus redes sociales, Sánchez ha insistido en que «la paz, la convivencia y el respeto a la legalidad internacional son nuestras mejores armas contra el terror y la barbarie», consolidando así su distancia crítica con el ataque de Estados Unidos y de Israel a Irán. Sin embargo, ha sido hoy, en el vigésimo segundo aniversario de la tragedia del 11 de marzo de 2004 en Madrid, cuando el Ejecutivo ha terminado de cerrar el círculo utilizando el lema como un dardo directo al legado de José María Aznar y su gestión de la invasión de Irak.

De esta manera, la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ha vuelto a vincular directamente la participación española en la intervención en Irak con la «oleada de inseguridad» que culminó en las bombas del integrismo islámico en los trenes de la capital española.

La también ministra de Hacienda ha sostenido que las decisiones tomadas hace dos décadas bajo el amparo de la teoría de las «armas de destrucción masiva» —que no existían— tuvieron consecuencias directas en la seguridad nacional, contraponiendo aquel escenario con la actual negativa de Sánchez a secundar acciones militares sin mandato internacional. En este sentido, ha rechazado la ofensiva en curso contra Irán, argumentando que no es coherente defender los derechos humanos mediante bombardeos. «Si es que hoy tenemos el aniversario de las consecuencias de lo que hicieron», ha espetado Montero a los senadores del PP reunidos en la comisión de Hacienda de la Cámara alta, haciendo hincapié en las similitudes de la situación actual con el conflicto de hace dos décadas. «Cambia una consonante con la guerra de Irak», ha apuntado Montero.

Frente a esta postura, el expresidente José María Aznar ha irrumpido en el debate desde Valencia para dar una lectura opuesta de la historia y del 11-M. Ha defendido que está «más que justificado» intentar un cambio de régimen en Irán y ha vinculado directamente la seguridad de España con la reciprocidad entre aliados. El expresidente ha recordado que, cuando España sufrió «unos atentados terroristas muy graves» —en alusión al 11-M-, pidió ayuda a sus aliados y Estados Unidos la proporcionó; por ello, ha sentenciado que «cuando ellos nos piden ayuda hay que corresponder». Bajo su punto de vista, la amenaza actual del «régimen terrorista de los ayatolás» es equiparable a los desafíos del pasado, y ha insistido en que España «debería estar al lado de sus aliados y no al lado de nuestros enemigos».

La jornada conmemorativa ha tenido como epicentro la Real Casa de Correos. Aquí, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, han presidido un homenaje junto a los representantes de las principales asociaciones de víctimas y dirigentes de otros partidos políticos. El acto ha contado con la interpretación del ‘Adagio for Strings’ de Samuel Barber y una ofrenda floral, en un entorno donde las autoridades madrileñas han evitado entrar en el choque diplomático, centrando sus discursos en la memoria de los 193 fallecidos y los más de 2.000 heridos.

A pesar de los llamamientos a que el día se centrara en homenajear a todas las víctimas de estos atentados, los partidos de la izquierda han seguido la estela del Gobierno no han querido dejar pasar la oportunidad de confrontar su postura con la del Gobierno de Aznar. Más Madrid han aplaudido la estrategia del Ejecutivo de no actuar como «vasallos» de potencias extranjeras, desde la oposición se han lanzado críticas cruzadas. En este sentido, han reivindicado la autonomía de la política exterior española para oponerse a intervenciones que, a su juicio, solo alimentan una «espiral de odio» y vulneran los derechos humanos bajo el pretexto de protegerlos. En la misma línea se ha pronunciado la secretaria política y eurodiputada de Podemos, Irene Montero, que ha apelado a que «no se repita la historia»  en el actual conflicto bélico de Irán y no haya más "guerras" por petróleo, y la secretaria general del partido, Ione Belarra, que ha criticado que "los mismos mentirosos siguen apoyando esas guerras mientras el pueblo sigue pagando sus consecuencias. Consigamos entre todas y todos que esta vez no vuelva a ser así".

De la misma manera han reaccionado desde Sumar. El titular de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha apelado a la consigna del 'No a la guerra' Bustinduy y, en el recuerdo a las víctimas de aquel "terrible atentado", desde su formación vuelven a decir "alto y claro: 'No a la guerra'". "La guerra de Irak tuvo consecuencias. Recordar también es decidir qué no repetir", han dicho desde el partido a través de redes sociales. Por su parte, el PP ha criticado que el Gobierno utilice un día de luto para "reabrir debates" sobre la guerra de Irak y ha querido centrar el acto de conmemoración en homenajear a las víctimas. Su líder, Alberto Núñez Feijóo, ha asegurado que es el día de las víctimas del terrorismo y, por lo tanto, "solo cabe estar a su lado". Dicho esto, ha pedido "memoria, dignidad y justicia". Almeida ha apelado al "deber moral" de recordar a las víctimas y ha ensalzado la fortaleza de una ciudad que, pese a ser la capital europea con más víctimas de terrorismo, "ha sabido levantarse". El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha compartido el "no a la guerra", pero ha avisado: "Aquí decimos no a la guerra, sin ninguna duda, pero también decimos sí a los compromisos internacionales y no a las conveniencias personales, como siempre, del presidente del Gobierno", Pedro Sánchez.

Mientras, Vox ha centrado su evaluación en la exigencia de desclasificar documentos oficiales para "conocer toda la verdad" sobre la tragedia. La diputada autonómica y víctima del terrorismo Ana Velasco, ha denunciado que "22 años después, y desde aquel 11 de marzo del 2004, España ha sufrido un cambio de ciclo absolutamente radical equiparando a las víctimas con sus verdugos y las cesiones al terrorismo, a Bildu, al brazo político de ETA, han sido constantes".

El mensaje de la Casa Real y de las víctimas

 Frente al cruce de reproches por las guerras de Irak e Irán, el mensaje institucional de la Casa Real, ha apelado a la cohesión del país porque "el recuerdo de las víctimas del 11-M y de todos los atentados terroristas nos une en el compromiso con su memoria y con la libertad". Y quienes sufrieron directamente el zarpazo del terror han vuelto a alzar la voz para reclamar que el 11-M deje de ser un arma arrojadiza. La vicepresidenta de la Asociación Riojana de Víctimas del Terrorismo (ARVT), Matilde Atarés, ha pedido que el recuerdo de los atentados vuelva a ser un "espacio de encuentro" y no un motivo de división y ha advertido de que la memoria de los 192 fallecidos no puede estar al servicio de "mayorías cambiantes" ni de "necesidades parlamentarias".

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La representante de los damnificados ha lamentado que, mientras hace dos décadas España se unió en un "deber moral compartido", hoy la dignidad parece condicionada a "silencios estratégicos" e intereses de bloque. Ha considerado que lo verdaderamente importante está en que la justicia y la verdad no sean solo palabras de aniversario, sino principios que sitúen a los afectados por encima de cualquier "discrepancia ideológica", alejando el luto de los tableros de ajedrez en los que se mueven actualmente el Gobierno y la oposición..