Los díscolos imputan a Abascal cobrar otro sueldo a través de su mujer y le instan a hacer públicas las operaciones con proveedores
Vox y los purgados se lanzan sus trapos sucios y se acusan de irregularidades

Santiago Abascal durante el pleno del Congreso, este miércoles.
Todo partido tiene su momento fundacional, y el de Vox se remonta a junio de 2014, cuando un abogado con pasado en los boinas verdes, Javier Ortega Smith, se zambulló en las aguas de la bahía de Gibraltar y 'robó' un bloque de hormigón de un arrecife artificial creado por las autoridades del Peñón para perjudicar a los pescadores españoles. En la orilla le esperaba su compañero de armas, Santiago Abascal, con el que acababa de fundar una formación política a la derecha del PP por entonces todavía residual en el nuevo panorama electoral. Una fotografía recuerda aquel día en que muchos españoles escucharon hablar por primera vez de ese partido con nombre en latín, Vox, aunque entonces ninguno de los fundadores, entre los que estaba otro camarada, Iván Espinosa de los Monteros, pensaba que iban a llegar tan lejos. Pero doce años y muchos kilómetros juntos después, de aquella vieja fraternidad entre Abascal, Ortega Smith y Espinosa de los Monteros solo quedan reproches cruzados, denuncias y una guerra sin cuartel que amenaza con hacer saltar los cimientos de Vox.
La guerra fría larvada durante meses entre la dirección del partido y los críticos ha terminado estallando con toda su virulencia después del pinchazo en las elecciones de Castilla y León, donde logró su mejor resultado histórico en unas autonómicas (18,9%), pero solo sumó un escaño más, 14, de los que ya tenía. Los disidentes, casi todos expulsados ya de la formación o en camino de serlo, tratan ahora de convocar un congreso extraordinario para cuestionar la línea política fijada por Abascal. Pero el enfrentamiento no se limita al debate de ideas. El grupo encabezado por Espinosa de los Monteros y Ortega Smith, que todavía mantienen su tirón entre la militancia, ha comenzado a airear acusaciones de corrupción contra el entorno más cercano a Abascal. Un ataque con artillería pesada contra uno de los principios del partido, la limpieza, frente a lo que ellos califican como la "mafia" del Gobierno y la "estafa" del PP.
Las insinuaciones tocan varios frentes. El exvicepresidente de Castilla y León Juan García-Gallardo, al que la cúpula ha abierto un expediente de expulsión por decir "animaladas", aseguró el miércoles en Antena 3 y El Mundo que Abascal "se estaba embolsando un tercer sueldo (60.000 euros), a través de un proveedor, en la cuenta corriente de su mujer por unos presuntos servicios de consultoría en materia de redes sociales a una sociedad mercantil que está en pérdidas y en causa de disolución". Lidia Bedman, esposa de Abascal, es influencer e instagramer.
Un día después, el jueves, Ortega Smith publicó en la red social X una carta en la que afirmaba: "No puedo aceptar que los cuatro que han secuestrado un proyecto político al servicio de los españoles, convirtiéndolo en su gallina de los huevos de oro, vayan dando lecciones". El modelo 347 Ortega terminaba su alegato con una advertencia al actual secretario de Organización del partido, su sustituto en ese cargo, Ignacio Garriga, al que Ortega acusa de filtrar documentos internos para tratar de desprestigiarlo. "Garriga, espero que tu próxima filtración sea el modelo 347", le dice el fundador. El modelo 347 es una declaración informativa anual ante la Agencia Tributaria que detalla las operaciones (ventas o compras) realizadas por cualquier entidad con clientes o proveedores que superen los 3.005,06 euros anuales.
Del lado del partido tampoco se han quedado de brazos cruzados, aunque su tiro contra Espinosa de los Monteros quizá les haya salido por la culata. En enero de 2025 Vox notificó a su exportavoz parlamentario la apertura de un expediente por un supuesto caso de tráfico de influencias. Según desveló El País, Espinosa de los Monteros había llamado a concejales de Vox en el municipio madrileño de Collado Villalba para que recibieran a un constructor con el que compartía negocios. El contenido del expediente, en teoría confidencial, fue publicado en OKDiario. Sin embargo, los dos miembros del Equipo de Cumplimiento Normativo de Vox que se encargaron de este expediente, Juan de Dios Ávila y Cristina Navarro, han acabado declarando en el Juzgado de Instrucción Número 13 de Madrid por un posible delito de revelación de secretos.
Fuentes cercanas a Abascal acusan a los "despechados" de estar al servicio del PP y de tratar de "atacar la esperanza que representa" Vox para convertirlo en un partido plegado a los intereses de los populares. "No tenemos nada que ocultar", proclamó el viernes Garriga. Pero la guerra solo acaba de comenzar.