Manos Limpias pide más de diez años de cárcel para Begoña Gómez por tráfico de influencias y malversación
La acusación popular también solicita que se condene a Barrabés, pero excluye de su escrito a la asistente de Moncloa Cristina Álvarez

Manos Limpias ha solicitado que se condene a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a un total de 10 años y tres meses de prisión por delitos continuados de tráfico de influencias y malversación de caudales públicos, según recoge su escrito de acusación presentado este viernes y al que han tenido acceso este periódico. El pseudosindicato, cuya denuncia fue el detonante de la causa por la que el juez Juan Carlos Peinado ha acabado proponiendo llevar a juicio con jurado a Gómez -y también la que sentará en el banquillo a David Sánchez, hermano del jefe del Ejecutivo-, fundamenta su petición en la supuesta utilización de la condición de Gómez como cónyuge del jefe del Ejecutivo para influir en decisiones dentro de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
En concreto, sostiene que se promovió la creación de una cátedra para que ella pudiera dirigirla. Según el escrito, el rector de la UCM, Joaquín Goyache, habría ordenado al entonces vicerrector de Relaciones Institucionales, Juan Carlos Doadrio, la puesta en marcha de dicha estructura académica. "Lo que se hace con rapidez, tratándose de la única cátedra que dirige una persona sin titulación superior", señala la acusación.
Manos Limpias desglosa su petición de penas en ocho años de prisión por un delito continuado de malversación de caudales públicos y dos años y tres meses por tráfico de influencias, además de multas e inhabilitación. Asimismo, reclama para el empresario Juan Carlos Barrabés, imputado como la esposa de Sánchez, una condena de dos años y tres meses de cárcel por un delito de tráfico de influencias.
El escrito está firmado por los abogados Víctor Soriano e Inmaculada Yáñez y ha sido presentado de forma independiente, pese a que las acusaciones populares en este procedimiento están agrupadas bajo la dirección letrada de una de ellas. La organización ha solicitado sin éxito desgajarse de ese bloque común, aunque ha optado por registrar su propio documento.
La posición de Manos Limpias introduce diferencias relevantes respecto al resto de acusaciones. En primer lugar, limita los cargos a dos delitos -tráfico de influencias y malversación- al considerar que "tan sólo existen indicios" para sostener estas imputaciones. Esta interpretación contrasta con la del juez instructor, Juan Carlos Peinado, quien propuso que Gómez fuera juzgada por cuatro posibles delitos: tráfico de influencias, malversación, corrupción en los negocios privados y apropiación indebida.Además, la acusación popular reduce el número de investigados contra los que dirige su petición de condena. Únicamente solicita penas para Begoña Gómez y el empresario Barrabés, dejando fuera a Cristina Álvarez, asistente de la esposa del presidente en el Palacio de la Moncloa, sobre la que no formula acusación.