Diario de León

Moncloa y Ayuso llevan su pulso a la Cumbre Iberoamericana

El Gobierno se afana en tratar de recomponer las relaciones con las naciones americanas

Ayuso conversa con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, el viernes.

Ayuso conversa con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, el viernes.Comunidad de Madrid

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Miguel Ángel Alfonso
Madrid

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En la agenda de Moncloa, el 4 y el 5 de noviembre están marcados en rojo. Madrid acogerá esos días la XXX Cumbre Iberoamericana y el Gobierno, de la mano con la Casa Real, se está afanando en los últimos meses por tratar de recomponer relaciones diplomáticas con mandatarios de los países invitados a la cita. El objetivo es convocar al mayor número posible de jefes de Estado y sortear así la imagen desaliñada que han ofrecido las últimas cumbres, en las que la polarización política en la que se ha instalado América se ha saldado con sonoras ausencias. Sin embargo, en esta tarea de recoser las costuras rotas, el Ejecutivo se ha topado con un obstáculo que no preveían: el empeño de Isabel Díaz Ayuso en reabrir la crisis con México que ahora, tras el reconocimiento de Felipe VI de que «hubo abusos» durante la Conquista, volvía a atravesar un momento dulce.

La presidenta de la Comunidad de Madrid viajó a la Riviera Maya la semana pasada para acudir a la gala de los Premios Platino. El objetivo pasaba por reforzar el eje Madrid-México D. F. como capitales del audiovisual en español. Además, cerró acuerdos de inversión beneficiosos para varias empresas madrileñas. Sin embargo, en la etapa final de esta visita y tras levantar ampollas por participar en homenajes a Hernán Cortés, Ayuso denunció un «boicot» por parte del Gobierno de Claudia Sheinbaum y suspendió su estancia en el país norteamericano. «En un hecho sin precedentes, el Gobierno mexicano ha amenazado a los organizadores de los premios Platino del Cine Iberoamericano con cerrar el complejo donde se celebran si acude la presidenta tanto al evento como al recinto, en cualquier momento", reflejaba el comunicado remitido a los medios de comunicación por el equipo de Gobierno regional.

Días más tarde, la dirigente del PP acusó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de ponerla «en peligro» a ella y a su equipo durante su viaje por «un país profundamente violento y peligroso", y achacó a este motivo su regreso prematuro a España. Sánchez, preguntado en rueda de prensa en la Moncloa convocada para informar sobre la gestión de la crisis de hantavirus, respondió que no quería «polemizar con alguien que es profesional en crear problemas y confrontar».

En el Ministerio de Exteriores aseguran que «en ningún momento» la presidenta madrileña comunicó a la embajada «ningún problema ni inquietud» de seguridad y que no sólo «no quiso facilitar su agenda» sino que México le ofreció la seguridad que ofrece habitualmente en estos casos pero la rechazó, explican fuentes diplomáticas. También el ministro de Transportes, Óscar Puente, aseguró que «consta por escrito que se le ofreció y dijo que no» y recordó que no se ha reportado ningún incidente.

Pero la polémica no queda solamente encuadrada en si hubo o no boicot, también ha vuelto a revivir el debate por la Conquista española. «México no existió hasta que llegaron los españoles. Quiéranse un poco más porque era otra civilización", zanjó Ayuso el jueves, en su reaparición en la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

Al día siguiente, el Ayuntamiento de Madrid, por el día de San Isidro, patrón de la capital, entregó la Medalla de Honor de la ciudad a Valentín Díez Morodo, presidente de la Fundación Casa de México en España. Desde el PP alegaron que «no hay ningún problema con México, en todo caso hay un problema con un gobierno que se ha dedicado sistemáticamente a acosar y a tratar de boicotear el viaje de una presidenta de una Comunidad Autónoma, representante del Estado español por cierto».

La presencia, ya confirmada por ella misma, de la presidenta Claudia Sheinbaum en la Cumbre de Madrid no es la única polémica que suscita el evento. El Gobierno también ha cursado de forma oficial una invitación a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que sustituyó en el poder a Nicolás Maduro tras su captura por tropas estadounidenses en enero. Sobre ella pesan aún sanciones de la Unión Europea.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, salió al paso de las críticas de la oposición esta semana durante una visita a Bruselas en la que aseguró que es «perfectamente normal» que Rodríguez acuda en noviembre a la capital española. Como prueba de ello, señaló el hecho de que la dirigente venezolana haya visitado recientemente Países Bajos para participar en una vista ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

"España, como hizo en su momento la UE, cuando invita a un país a la cumbre lo hace a la persona que tiene la representación internacional y que acude a los foros internacionales y que acude a Naciones Unidas", sostuvo el ministro. «Nosotros no escogemos quién es el gobierno de un país", recalcó.

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