"Esta trama no es la de las 'sobrinas' de Ábalos"

La UDEF se enfrenta en el 'caso Zapatero' a una presunta red de crimen organizado con nexos nacionales

Miles de personas piden en Madrid la dimisión de Sánchez en una marcha apoyada por Vox y PP.ep

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Agencias
Madrid

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«Esta trama no son las ‘sobrinas’ de Ábalos». Es la definición, conversación a primerísima hora de este viernes, de uno de los exhaustos agentes de la Brigada Central de Investigación de Blanqueo de Capitales y Anticorrupción de la UDEF que sigue el rastro del ‘caso Zapatero’, la causa por presunta corrupción que involucra al expresidente del Gobierno y cuya imputación —la primera de este calibre en democracia— ha provocado una convulsión política de impredecibles consecuencias. La frase del uniformado resume el salto de escala: los investigadores no persiguen esta vez una caja B doméstica, ni una cadena de favores cutres, ni una agenda de prostíbulos. Nada de ‘chistorras’, de ‘sobrinas’ enchufadas —el eufemismo de las prostitutas a las que contrataba el exministro de Transportes— o de tickets inflados pasados al PSOE. La UDEF se enfrenta a una arquitectura de empresas, intermediarios, testaferros, clientes, autoridades y canales internacionales que la investigación que dirige el juez José Luis Calama se perfila ya como una densa tela de araña que puede marcar un hito en las causas por corrupción política en España. En el centro de esa presunta red, de acuerdo al demoledor auto del titular del Juzgado de Instrucción 4 de la Audiencia Nacional, aparece José Luis Rodríguez Zapatero. La resolución que levantó el martes el secreto sumarial lo sitúa como líder estratégico de una «estructura organizada y estable» que habría utilizado sus «contactos institucionales y empresariales de alto nivel» para obtener beneficios —para su enriquecimiento— mediante gestiones ante instancias públicas. A su alrededor, el núcleo operativo: Julio Martínez Martínez, su amigo y señalado como su ‘alter ego’ societario; María Gertrudis Alcázar, su fiel secretaria, ahora ubicada en la oficina del expresidente en la madrileña calle Ferraz, junto a la sede del PSOE; y Cristóbal Cano Quiles, bajo sospecha como gestor diario del entramado. Tres piezas para tres funciones: clientes, documentos y facturas. Pero la dimensión del caso se entiende incluso mejor con números que con nombres. En las mesas de la UDEF ya están las fichas de 60 personas físicas bajo investigación y los nombres de 28 empresas, sociedades y mercantiles, reales, instrumentales o sin actividad real acreditada, y de toda naturaleza: Plus Ultra y Voli Analítica (aviación); Análisis Relevante, Inteligencia Prospectiva, Afitta o Caletón Consultores (consultoría); Whathefav (marketing); Softgestor (gestoría); Idella Consulenza Strategica (intermediación); IoT Domotic Europe (informática); Summer Wind (aeronáutica); Gate Center (‘think tank’)... Y el mapa salta de España a Venezuela, Estados Unidos, Suiza, Francia, Panamá, China, Dubái o Luxemburgo. Calama ya ha abierto una pieza separada y secreta para pedir ayuda internacional y tratar de determinar hasta dónde llegan los tentáculos, las cabezas, de esta presunta hidra corrupta. También el baile de flujos económicos y las cifras aparejadas explican la maraña y la escala de este universo societario supuestamente destinado a opacar fondos. El rescate de Plus Ultra aprobado por el Gobierno de Sánchez, bajo la hoy posible influencia de Zapatero, sumó 53 millones del erario público. El contrato de Idella fijaba una comisión del 1%, unos 530.000 euros. Análisis Relevante habría pagado 490.780 euros al expresidente y 239.755 a Whathefav. Inteligencia Prospectiva abonó 561.440 euros a esta empresa de sus hijas. Thinking Heads remitió 681.318 euros al cabeza de familia. Gate Center, otros 352.980. Summer Wind recibió casi 3,98 millones de Plus Ultra y pagó 213.202 a Afitta. Aldesa, la constructora española ahora con mayoría de capital chino, efectuó pagos por 133.100 más. Calama cuantifica en torno a 1,9 millones los beneficios atribuidos al entorno de Zapatero. Plus Ultra es la puerta de entrada, pero no agota el caso. La aerolínea aparece como beneficiaria de la ayuda pública y como cliente que activa dos vías de influencia: una por el entorno del entonces ministro Ábalos y otra por Zapatero. El auto considera esta última la «predominante» y exitosa. En ese circuito figuran Rodolfo Reyes, Julio Martínez Sola, Roberto Roselli, Camilo Ibrahim o Raif El Arigie, directivos y accionistas que buscan apoyos y celebran que «nuestro pana Zapatero» esté detrás de sus ambiciones. La vía institucional es solo una rama. En España aparecen el Ministerio de Transportes, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), la Seguridad Social y la oficina oficial, en su calidad de expresidente, de Zapatero en Ferraz. En Venezuela, Delcy Rodríguez, «La Dama», controla según los mensajes la asignación de barcos; Juan Manuel Teixeira, presidente del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil venezolano, entra en la autorización de vuelos; y el empresario canario Manuel Aarón Fajardo es definido como «la pieza de ZP en Venezuela». La trama, de acuerdo al auto del instructor, no llama siempre a la puerta principal. Rodea, triangula, envía a terceros.

La estética del soborno

El dinero circulaba, además, con una estética muy distinta a la de los viejos sobornos en metálico. Los investigados hablaban de una «‘finance boutique’» montada alrededor del exmandatario socialista y de que por ahí vendría «la mordida». Lo del ‘caso ZP’ es una ‘tienda de influencias’ 2.0 con escaparate de consultoría: informes geopolíticos, contratos de asesoría, facturas de marketing, análisis internacionales, sociedades en cascada y pagos que entraban y salían con envoltorio profesional. El género expuesto se nutría de estudios sobre países y mercados. Pero la mercancía real que investiga Calama era el acceso a nombres, administraciones y gobiernos. Ese es el salto cualitativo respecto al ‘caso Koldo’, los tejemanejes en el bar Franky en Pamplona atribuidos al exasesor de Ábalos y Cerdán o los pisos de alquiler de Malasaña para ‘fiestas’ con los pagadores de las constructoras: el clásico de la corrupción, más visible, más reconocible y también más tosco. En aquella trama, el dinero seguía el carril casi primario de la obra adjudicada, el porcentaje pactado y el reparto entre comisionistas. Aquí, según el auto que imputa a Zapatero, el itinerario es más opaco: consultoras, ‘think tanks’, sociedades en Emiratos, cuentas en Miami, conexiones venezolanas, contratos de apariencia técnica y una pieza secreta sobre otros pagos por acceso a funcionarios. Solo la figura del conseguidor Víctor de Aldama sobrevuela como nexo entre el mundo sórdido de ‘las señoritas’ de Ábalos y el aparente glamur como mediador internacional del exmandatario español . No porque el auto de Calama lo cite —no aparece ni una sola vez-, sino por sus declaraciones públicas y judiciales sobre su relación con Zapatero y Venezuela. Aldama ha asegurado que compartió con el expresidente un vuelo de algo más de una hora entre Caracas y Santo Domingo en un avión del Gobierno chavista, Conviasa. Zapatero admitió después en el Senado haber compartido ese trayecto, aunque dijo desconocer quién era De Aldama y negó cualquier relación posterior.

El imputado por ‘el caso mascarillas’, a punto de sentencia, lo ha presentado como una escena de poder: Nicolás Maduro pidiendo al expresidente que viajara con él y él interpretando que, en ese momento, era más útil para Caracas que el propio Zapatero. El comisionista también ha declarado ante la justicia que el rescate de Plus Ultra fue una «orden directa» de Pedro Sánchez tras una petición expresa de Zapatero, extremo que no forma parte del armazón del auto y que el expresidente niega. Ha hablado de teléfonos desechables, de agendas venezolanas y de supuestos intereses económicos del expresidente en el país de Maduro. Son elementos de contexto, no la base documental de Calama. Pero ayudan a explicar por qué el ecosistema Koldo-Ábalos y la carpeta Zapatero se rozan sin confundirse. El auto, de hecho, no necesita a De Aldama para levantar su hipótesis.

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Miles piden en Madrid la dimisión de Sánchez

Miles de personas se han sumado a la ‘Marcha por la dignidad’ que ha recorrido este sábado el centro de Madrid para pedir la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, una protesta convocada por Sociedad Civil Española, que coordina a más de 150 asociaciones civiles, a la que se han sumado Vox y el PP. La marcha ha sido secundada por unas 40.000 personas, según la Delegación el Gobierno en Madrid. Los manifestantes han salido a las 10.30 horas de la madrileña Plaza de Colón con dirección al Arco de Moncloa. Una vez alcanzado ese punto, algunos han proseguido camino con intención de de llegar a las inmediaciones del Palacio de la Moncloa, sede la Presidencia del Gobierno. Bajo el lema «¡Sánchez, dimisión ya!» y portando multitud de banderas españolas .