La Armada despliega tres buques ante el riesgo del día 15
Ceuta se blinda por mar a la espera de una eventual estampida
efe
La imagen de tres unidades de la Armada española patrullando simultáneamente las aguas de Ceuta refleja hasta qué punto la crisis migratoria ha modificado el escenario de seguridad en la ciudad autónoma. Al buque de acción marítima Rayo, que ya operaba en la zona, se han sumado las fragatas Santa María y Navarra, en un despliegue poco habitual que responde al incremento de la vigilancia marítima mientras las autoridades evalúan la credibilidad de nuevos llamamientos difundidos en redes sociales para promover una entrada irregular durante la noche del próximo 15 de agosto.
Más allá de su dimensión militar, el despliegue constituye un mensaje de disuasión. La presencia simultánea de tres buques de guerra no responde únicamente a necesidades operativas, sino que proyecta una imagen de control del espacio marítimo en un momento especialmente delicado para la ciudad autónoma.
El primer elemento del dispositivo es el buque de acción marítima Rayo (P-42), perteneciente a la clase Meteoro y con base en el Arsenal de Las Palmas. Se trata de una plataforma concebida precisamente para escenarios de baja intensidad, donde la vigilancia permanente resulta más eficaz que el empleo de grandes unidades de combate.
Con casi 94 metros de eslora y un desplazamiento de unas 2.670 toneladas, el Rayo dispone de capacidad para operar un helicóptero y dos embarcaciones rápidas RHIB, herramientas especialmente útiles para interceptar pequeñas embarcaciones, realizar rescates o efectuar inspecciones en el mar. Su perfil operativo encaja con buena parte de los desafíos que afronta actualmente el Estrecho: control del tráfico marítimo, vigilancia pesquera, lucha contra el narcotráfico, persecución de la inmigración irregular, protección medioambiental y operaciones de búsqueda y salvamento.
Sin embargo, la verdadera novedad del dispositivo reside en la incorporación de dos fragatas de la 41.ª Escuadrilla de Escoltas con base en Rota: la Santa María (F-81) y la Navarra (F-85).
Las dos fragatas representan un escalón muy superior en capacidades militares respecto al Rayo. Diseñadas para la guerra antisubmarina y modernizadas, disponen de sistemas de combate que les permiten actuar frente a amenazas aéreas, navales y submarinas.
Con 138 metros de eslora y cerca de 3.900 toneladas de desplazamiento, ambas embarcan sensores de largo alcance, sistemas de misiles, torpedos, un cañón de 76 milímetros y helicópteros SH-60 Seahawk, convirtiéndose en plataformas capaces de controlar amplias zonas marítimas.
Aunque su misión habitual consiste en escoltar grupos navales o participar en operaciones internacionales, también desempeñan cometidos relacionados con la vigilancia marítima, la protección de rutas estratégicas, los embargos internacionales y la lucha contra la piratería.
Su presencia frente a Ceuta supone, por tanto, un incremento significativo del nivel de respuesta disponible.