La invasión de Ceuta: "guiado activo" de las fuerzas marroquíes y un plan para "eliminar la capacidad de respuesta de España"

El documento de la Policía descarta que las mafias tuvieran capacidad para organizar una operación de esa escala

Jóvenes regresan de España en el paso fronterizo de Bab Sebta, cerca de Fnideq (Marruecos), el 31 de julio de 2026.EFE/JALAL MORCHIDI

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Melchor Sáiz-Pardo
Madrid

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El informe policial remitido a la Audiencia Nacional sobre la entrada de más de 70.000 personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio dibuja un escenario bastante más complejo que el de una avalancha migratoria espontánea alentada por las redes sociales y apunta de forma velada a Rabat. El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) habla de "planificación previa", de una "dirección estratégica y operacional", descarta que las mafias conocidas tuvieran capacidad para montar una operación de esas dimensiones y recoge un "guiado activo de la masa" hacia los lugares de paso por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos. En suma, un plan orquestado al milímetro con el objetivo de "eliminar la capacidad de respuesta de España".

El documento, al que ha tenido acceso este periódico, no atribuye expresamente al Gobierno marroquí la planificación de los hechos ni identifica a una persona, servicio o institución como responsable último. Tampoco aporta una orden directa emanada de Rabat. Buena parte del análisis se construye sobre material público: vídeos, fotografías, mensajes y perfiles en redes sociales, sistemas de mensajería e imágenes difundidas por medios de comunicación. A partir de ese material, los especialistas aprecian pasividad de miembros uniformados de la Gendarmería y, en algunos casos, comportamientos de colaboración con las personas que se dirigían hacia Ceuta.

El informe también repara en individuos de paisano cuyo "perfil, actitudes y acciones no se corresponden con los de la masa" que entraba y salía de territorio español. Los expertos consideran que algunos, por su aspecto y comportamiento, podrían pertenecer a los servicios de inteligencia marroquíes, aunque no consta una identificación acreditada de esas personas. Para el CENIF, su presencia encajaría en la "monitorización sobre el terreno" que necesita una operación coordinada.

Las conclusiones comienzan definiendo lo ocurrido como un "proceso" con tres momentos: un "ANTES", correspondiente a la preparación; un "DURANTE", centrado en los días 30 y 31 de julio, y un "DESPUÉS" que incluye consecuencias que permanecían activas y otras que todavía se estaban desencadenando cuando se elaboró el documento. "No se trata de algo incidental cuya generación pueda asociarse a un factor ocasional o espontáneo", sostiene la Policía.

Los investigadores comparan el episodio con las entradas de 2021 y 2024, también con Ceuta como centro de gravedad. Detectan elementos comunes, pero añaden un factor de aprendizaje: la experiencia de esos antecedentes habría permitido convertir la movilización de 2026 en "una acción mucho más completa y elaborada". "La actividad desarrollada en torno a este proceso, necesariamente, debe tener continuidad, al menos desde 2021", concluye el informe.

El CENIF cuestiona incluso que la verdadera finalidad de la movilización fuese migratoria. La califica de "aparente". "La finalidad migratoria opera solo como una cobertura formal que sirve para fomentar, impulsar y dirigir un flujo masivo de personas a la frontera de Ceuta", recoge el documento. Los autores se apoyan, entre otros elementos, en que aproximadamente el 90% de quienes entraron acabó regresando a Marruecos y solo alrededor del 10% permaneció en territorio español.

A esa conclusión suman lo sucedido el 15 de agosto, cuando apareció una segunda convocatoria, mucho más explícita, para acceder nuevamente a Ceuta. En aquella ocasión, destaca el informe, la estructura de seguridad marroquí controló completamente la situación, frente a lo ocurrido el 30 y 31 de julio, cuando permaneció "inoperante en un proceso que duró más de 48 horas". El documento incorpora además entre sus elementos de análisis los mensajes oficiales posteriores procedentes de Marruecos que cuestionaron la soberanía española sobre Ceuta y Melilla.

La Policía sostiene que todo ello implica la "existencia de una planificación previa y, por lo tanto, una autoría intelectual anterior y otra material simultánea que supone funciones de seguimiento y control". Ambas, añade, "van mucho más allá" de la responsabilidad evidente de quienes materialmente cruzaron la frontera.

La elección de Ceuta tampoco habría sido casual. "El lugar elegido (Ceuta), la zona concreta por la que se accede y la fecha y las horas en que se activan las diferentes fases y perfiles de acceso" presentan una "concurrencia concertada" que, para los especialistas, vuelve a revelar planificación.

El informe dedica especial atención a la maquinaria digital. Describe un proceso de "dinamización", viralización de mensajes, activación y desactivación de perfiles en redes sociales y servicios de mensajería, además de contranarrativa y desinformación asociadas a factores externos. Entre ellos cita expresamente la STS 814/2026, de 29 de junio, el proceso de regularización extraordinaria y mensajes sobre una supuesta falta de vigilancia.

Respecto a la sentencia del Supremo, el análisis no atribuye el efecto movilizador a la resolución en sí, sino a su "manipulación" y transformación en un mensaje sencillo y viral: "Si entras nadando, no pueden devolverte". Para los investigadores, esa interpretación proporcionó a la convocatoria una falsa "base creíble", revestida de autoridad y apariencia de seguridad jurídica.

La conjunción de esos elementos permite al CENIF hablar de una "dirección estratégica y operacional" que habría actuado "conforme a procedimientos perfectamente definidos" durante las diferentes fases. También describe una "facilitación generalizada de las rutas y los traslados" para concentrar a miles de personas en un lugar concreto y dentro de "tramos horarios muy definidos".

Es en ese punto donde el informe sitúa expresamente la actuación de las fuerzas marroquíes. Señala, por una parte, su "escasa presencia" y, por otra, el "guiado activo de la masa hacia los lugares de paso, por parte de esas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad". Esa afirmación no equivale a atribuirles formalmente la autoría intelectual de la operación, pero sí les asigna una intervención concreta sobre el terreno.

El nivel de organización sirve también para descartar a las mafias conocidas como responsables de semejante dispositivo. Los especialistas observan un "alto nivel de especialización de tareas o funciones que no está al alcance de ninguna estructura criminal de las conocidas por la Policía en esa zona". Las pocas organizaciones de entidad que operan en la inmigración irregular en Marruecos están, según el informe, "muy lejos" de esas capacidades.

Los investigadores describen además una planificación táctica en dos tiempos. El primero buscaba "colapsar el sistema de gestión fronteriza". La entrada por puntos determinados obligaría a desviar efectivos hacia actividades de salvamento, al mismo tiempo que se saturaban las áreas de recepción y contención. De esa manera se detraían todavía más recursos de las labores de vigilancia. El informe vincula esa fase tanto al perfil de quienes entraron inicialmente como a la preparación que revelaba su equipamiento.

Una vez conseguido el colapso y provocada lo que los autores denominan la "apertura de puertas", comenzaría una segunda fase cuyo objetivo era "eliminar la capacidad de respuesta por parte de España". El perfil de las personas que accedían empezó entonces a cambiar y se incorporaron progresivamente familias, mujeres y niños. Según el CENIF, esa composición hacía que una respuesta destinada a recuperar el control del perímetro tuviera "un alcance nulo o muy limitado".

El análisis policial encuadra además el patrón observado en técnicas de "ambigüedad calculada" y "avance gradual", que vincula con las denominadas estrategias de "zona gris": actuaciones capaces de generar presión y desestabilización sin alcanzar una confrontación abierta y dificultando la atribución directa de la responsabilidad.

Los efectos que enumera el CENIF tampoco se limitan a la frontera. El "impacto institucional" incluye la saturación de las capacidades de prevención, contención, respuesta y asistencia, además del coste económico y organizativo. Sobre la sociedad civil, el documento cita las limitaciones en el ejercicio de derechos, la agitación sociopolítica, la desinformación, el deterioro de la confianza institucional, el "deterioro de la seguridad pública" y la presión sobre el sistema sanitario.

Cuestionamiento internacional 

En el plano exterior, los investigadores aprecian un "deterioro de la imagen-país" y un "cuestionamiento internacional" generado por la crisis. En España detectan una "evidente desestabilización política interna" y desajustes en la integración de las respuestas de las distintas estructuras estatales.

El informe reserva otra consideración al debate sobre qué conocían previamente los servicios de inteligencia. El "cuestionamiento del CNI" por su capacidad para detectar lo que estaba ocurriendo habría alcanzado, según los autores, una dimensión propia: "La escalada de la cuestión se ha convertido en lo que podríamos calificar como una acción de contra-inteligencia ofensiva de manual".

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Interior mantiene una lectura más restrictiva. Tras pedir Fernando Grande-Marlaska explicaciones al director general de la Policía, Francisco Pardo, el ministerio sostuvo que el documento no permite establecer una implicación "directa e indubitada" de ningún Gobierno, servicio, agencia o persona concreta y que continúa sin conocerse "la autoría última de lo sucedido". También aseguró que "no existe informe policial alguno que atribuya a las Fuerzas de Seguridad marroquíes la planificación o ejecución" de la entrada masiva.