Diario de León

Los bares mantienen a los pueblos vivos por su papel dinamizador

La Junta impulsa de nuevo con ayudas económicas el mantenimiento de estos espacios

Marta Villarroel, en el bar La Escuela de Las Salas en el municipio de Crémenes.

Marta Villarroel, en el bar La Escuela de Las Salas en el municipio de Crémenes.campos

Publicado por
José María Campos, Vanessa Araujo, Acacio Díaz 
León

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Son punto de encuentro y también un foco de vida en buena parte de la provincia. Son los bares de pueblo, esos centros que ahora se han convertido en algo tan excepcional como imprescindible para mantenerlos con vida. Tienen una labor casi social, de cohesión y son un revulsivo para frenar la despoblación. Su papel va mucho más allá de ofrecer un café.

La Junta sabe de la importancia de estos establecimientos y sacó en mayo una nueva edición de las ayudas para mantener bares y centros de ocio en pequeños municipios y entidades locales menores de Castilla y León, una línea que como principal novedad en 2026 elimina el límite de población para permitir que cualquier localidad con un único establecimiento de estas características pueda beneficiarse. Porque cada vez son menos, aunque eso no les resta importancia. 

Cada municipio o pedanía podrá recibir hasta 3.000 euros para sufragar gastos corrientes de funcionamiento del establecimiento, como suministros energéticos, calefacción, agua, internet o servicios audiovisuales.

Estos espacios favorecen la convivencia vecinal y ayudan a combatir el aislamiento en los pueblos con menor población. Es el caso de la comarca de Sahagún, donde la mayoría de las localidades cuentan con teleclubes cuya gestión recae directamente en los propios vecinos, un modelo que permite mantener abiertos estos espacios gracias a la implicación de la población. También en San Martín de la Cueza y Celada de Cea los teleclubes funcionan gracias al trabajo de los vecinos. La situación es distinta en Arenillas de Valderaduey, donde el servicio es atendido por una vecina, que de momento no tiene intención de solicitar las ayudas, al contrario que en los dos casos anteriores.

Varios vecinos juegan la partida en Velilla de Valderaduey.

Varios vecinos juegan la partida en Velilla de Valderaduey.ACACIO DÍAZ

Galleguillos no tiene bar y aquí la única instalación disponible es un local situado en la zona conocida como el Embarcadero, que abre de forma ocasional y por iniciativa privada. San Pedro de las Dueñas cerró su antiguo bar permanece y solo abre en alguna fiesta.

La realidad en el Ayuntamiento de Villazanzo presenta un panorama algo diferente. De sus nueve localidades, los teleclubes de Villadiego y Castrillo de Valderaduey son gestionados por sus respectivas juntas vecinales. En cambio, los establecimientos de Villavelasco, Renedo, Velilla de Valderaduey y Mozos de Cea funcionan mediante concesión privada. En la mayoría de los casos, salvo incidencias puntuales, estos locales permanecen abiertos de forma continua y diaria. Villazanzo también participa en el programa de ayudas de la Junta. La alcaldesa de Villazanzo, Silvia López Campos, destaca la importancia de conservar estos espacios en el medio rural. «Disponer de estos establecimientos facilita la convivencia entre los vecinos y contribuye a mantener una vida social activa, adaptada a los tiempos actuales», señala.

Marta Villarroel es la gerente del bar La Escuela del pueblo de Las Salas en el municipio de Crémenes desde hace doce años. Este edificio era la antigua escuela del pueblo. «Me quedé sin trabajo, decidí venir a vivir al pueblo y salió la oportunidad de quedarme con las gestión de este bar», explica. Ve muy bien que se den ayudas para poder mantener los bares de los pueblos y recuerda que los inviernos son muy duros y hay poca gente, pero «aún así hay que mantener y abrir el bar ya que es el lugar de reunión de la gente. Sin bar los pueblos se mueren».

Remarca que es complicado mantener estos bares pese al verano porque «pasas de cien a cero en poco tiempo». Ya ha recibido esta ayuda en dos ocasiones y «estoy encantada con ellas ya que me ha venido muy bien sobre todo para pasar el invierno ya que en esta época muchos días pierdes dinero».

Un apoyo clave para sobrevivir

Martín Alonso, responsable del bar La Capilla de Rioscuro recibió el año pasado la ayuda de la Junta, aunque todavía no ha recibido comunicación sobre la de este año. El hostelero considera estas ayudas «necesarias» para evitar cierres. «Toda ayuda siempre es poca», asegura el hostelero, que confía en poder acceder este año a estas ayudas, especialmente en una comarca como Laciana, donde no muchos pueblos tienen bar.
Martín Alonso, en su establecimiento de Laciana.

Martín Alonso, en su establecimiento de Laciana.ARAUIJO

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