Paquita, 83 años, 1.150 euros de alquiler, amenazada de desahucio
Según fuentes municipales, «no se encuentra en situación de vulnerabilidad"

Pablo Bustinduy y Rita Maestre, con Paquita, la vecina de 82 años.
Francisca López, Paquita, como la conocen sus vecinos, tiene 83 años, lleva casi tres décadas viviendo en su casa de la calle Santa Ana, en el barrio de La Latina, paga una mensualidad de 1.150 euros y se enfrenta a la amenaza de desahucio, suspendido cautelarmente el pasado mes de julio, tras el ejecutado a Maricarmen hace dos días.
«Claro que voy a defender mi casa. Aquí ha muerto mi marido y mi madre. Voy a hacer 30 años, así que ¿cómo no la voy a defender? Y que yo no pago una miseria, yo pago 1.150 euros. Claro, mi hijo vive conmigo, pero de todas formas es un dinero», ha explicado la anciana, visiblemente emocionada, apoyada en su bastón y con el apoyo del presidente de la asociación de vecinos La Chispera, Daniel Piedrabuena, junto a la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, y el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy.
Paquita no ha podido ocultar las lágrimas al acordarse de Maricarmen. «Yo estuve allí para despedirla y no sé lo que será de mí. Espero que siga para atrás (el desahucio) y siga en la misma casa», ha deseado, tras contar a los periodistas sus problemas de movilidad.
El foco lo ha puesto en la propiedad que quiere su vivienda. «No se ponen de acuerdo en nada. No responden a nada ni si te interesa quedarte, ni una palabra. Esto es una callada por respuesta», ha lamentado una octogenaria que agradece el «mucho apoyo» de sus vecinos, quienes la «adoran» porque se describe como «una persona sana y cariñosa». El presidente de la asociación vecinal La Chispera ha reconocido que no se entiende «cómo se podía haber llegado a esta situación» y espera que el desahucio de Maricarmen sirva de punto de inflexión.
La situación de la vivienda de Paquita ahora mismo está paralizada, ha explicado el portavoz vecinal, dado que «falta un informe de Servicios Sociales». «De momento está paralizado pero obviamente sabemos que tarde o temprano... Ella tiene un juicio que perdió hace unos años y después de ese juicio sabemos que ya no va a recurrir más», ha detallado.
«Sabemos que si algo no cambia y si no se aprueba el Real Decreto que prohíba que se expulse a la gente vulnerable sabemos que Paquita puede quedarse en la calle. Confiamos en que los ministros y los diputados pueden llegar a un acuerdo», ha declarado con la vista puesta en Bustinduy.
Según ha explicado la asociación, Paquita padece Parkinson, reside en el inmueble junto a su hijo y ambos carecen actualmente de una alternativa habitacional.
Desde el Ayuntamiento de Madrid han trasladado que los Servicios Sociales municipales mantienen un seguimiento continuo de la situación de Paquita, usuaria de prestaciones como el servicio de ayuda a domicilio y la teleasistencia. La unidad familiar, compuesta por Paquita y su hijo, según fuentes municipales, «no se encuentra en situación de vulnerabilidad económica». No obstante, el pasado mes de julio se le ofreció un recurso habitacional de emergencia, «que rechazó». Desde el Consistorio no tienen constancia de nueva fecha de lanzamiento pero, de producirse, Samur Social acudirá y realizará una valoración técnica del caso, pudiendo ofrecer de nuevo un alojamiento temporal en el marco de la emergencia social si se considera necesario.