Golpe a la legislatura: mantenerse o elecciones, las 48 horas límite de Sánchez
La derrota en los ‘decretos Maricarmen’ sobre vivienda sitúa al presidente del Gobierno en una disyuntiva que alienta el adelanto electoral. Anuncia que tomará el pulso a la calle por los desahucios para decidir

Dos años y medio después de sus cinco días de reflexión para decidir si merecía la pena seguir o no como presidente del Gobierno tras la investigación judicial abierta contra su esposa, Pedro Sánchez vuelve a encontrarse en la tesitura de continuar con la legislatura u optar por un final precipitado.
En aquella ocasión ni había llegado a un año de su actual mandato, mientras que en la actualidad se encuentra en una recta final de, como máximo nueve meses, que tenía la incógnita de si un rechazo al proyecto de presupuestos que ha asegurado que presentaría este año, conllevaría una cita con las urnas en febrero o marzo. Ahora se ha sumado una nueva incógnita sobre ese momento electoral, la que viene de la mano del rechazo que ha dado este viernes el pleno del Congreso a los dos reales decretos en materia de vivienda. Un rechazo que, paradójicamente, es interpretado por representantes de los dos socios del Gobierno de coalición, principalmente por los del PSOE, como una ventana de oportunidad, un imprevisto buen escenario para conseguir mejores resultados ante la movilización ciudadana impulsada por el desahucio de Maricarmen. Por ello hay voces partidarias de que dé el paso y ponga punto y final a la legislatura.
Sánchez debe decidir. Ha abierto un periodo de análisis de la situación sin que haya trascendido si se pone un plazo para ello, pero que en caso de que interprete que debe convocar cuanto antes, limita ese plazo al fin de semana.
El primer domingo posible sería el 29 de noviembre y, según la ley electoral, tendría que convocar 54 días antes. Es decir, el próximo lunes, 5 de octubre.
Cada vez que se le ha preguntado por la fecha de las elecciones, siempre ha garantizado que serán en 2027, pero está por ver si lo mantiene o ahora cambia sus planes y hay un adelanto ante el que el socio minoritario de coalición, Sumar, tendría que tomar decisiones rápidas como acordar su cabeza de cartel.
La lectura que se hace en Moncloa y Ferraz es que con su rechazo a los reales decretos sobre vivienda, el PP, Vox y Junts se han retratado, y eso les pasará factura en las urnas.
Hasta ahora, pese a las sucesivas decisiones de la formación de Carles Puigdemont que han dado al traste con iniciativas del Gobierno, los socialistas habían sido por lo general muy cuidadosos en sus críticas a Junts.
Pero tras su voto contrario a los decretos, que es el que ha provocado que decaigan, ha sido el propio Sánchez quien ha apuntado directamente a este partido, retratándolo junto al PP y Vox.
Son gestos que pueden dar pie a pensar que Sánchez tenga ya tomada la decisión de llamar en breve a las urnas, pero desde el Gobierno se afirma que nada puede darse por sentado porque, pese al revés parlamentario, tiene el convencimiento de que con la mayoría que hay en el hemiciclo hay margen para seguir gobernando y legislando.
Si se decanta por ello, Moncloa apunta que el objetivo es volver a intentar que las medidas de vivienda rechazadas en el Congreso puedan ver finalmente la luz en los próximos meses.
Pero la misma meta se ponen en caso de tener que votar antes de fin de año, porque esas iniciativas formarán parte del programa electoral socialista con la intención de que se conviertan en realidad en la nueva legislatura.
Esa es la disyuntiva de Sánchez. Seguir o poner punto y final a su actual mandato con la aspiración de que la derrota en el Congreso le dé fuerza en la calle y, en consecuencia, en los votos.
Un termómetro para ello pueden ser las manifestaciones previstas este fin de semana en demanda de soluciones ante el problema de la vivienda.
Si hay que estar pendientes del dictamen de Sánchez, él va a estar pendiente a su vez de esa respuesta social para después decidir.
Entonces se sabrá si sus palabras en el pleno del Congreso advirtiendo a PP, Vox y Junts del momento en que les juzgará la historia por rechazar los decretos, eran una pista: «Antes de lo que creen».