Diario de León

Feijóo promete «orden, seguridad y prosperidad»

El líder de los populares lanza la campaña arropado por Aznar y Rajoy en Madrid

Feijóo con Ayuso y Martínez Almeida en Madrid.

Feijóo con Ayuso y Martínez Almeida en Madrid.EFE/Fernando Villar

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María Eugenia Alonso
Madrid

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Alberto Núñez Feijóo protagonizó este sábado en Madrid su primer gran mitin de precampaña, un acto celebrado en el recinto ferial de Ifema en el que ha estado acompañado sobre el escenario por la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida.

La elección de Madrid como punto de partida no es casual. Desde el PP se busca proyectar una imagen de máxima unidad y fortaleza territorial, exhibiendo el músculo político de una región donde los populares gobiernan con holgadas mayorías absolutas y donde el líder gallego encabezará la lista para los comicios del próximo 29 de noviembre.

El «eje del poder popular», escenificado con Ayuso y Almeida, sirvió como el motor idóneo para movilizar a las bases en una contienda que se prevé «muy sucia». «No caigamos en sus trampas pero tampoco callemos ante sus trampas», arengó Feijóo a los suyos. En un auditorio completamente desbordado con más de 2.000 personas —que obligó al líder del PP a dirigirse previamente a los cientos de simpatizantes que se quedaron en el exterior-, los conservadores han querido proyectar una imagen de movilización y de unidad estratégica frente al Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Ante todos ellos, Feijóo se comprometió a «darlo todo» para ganar las próximas elecciones y gobernar después de que en 2023 se quedase a las puertas de La Moncloa. Su objetivo, dijo, «es consolidar a los que siempre han votado al PP», además de «convencer a los que nunca lo han hecho». Pero sobre todo, prometió, respetar al que «vota diferente» y «escuchar a los que están decepcionados». 

En su intervención, el jefe de la oposición planteó los comicios del 29-N como una encrucijada que trasciende la alternancia política habitual, definiéndola como un proyecto de «reconstrucción nacional» con el que devolver «orden, prosperidad y seguridad» al país. «Voy a ser el presidente que España está esperando; no vengo ni de las saunas ni de las cloacas, vengo de la gestión y del servicio público. Sé lo que esperan los españoles de mí y lo haré. No tengo que manipular, ni que venderme ni que mentir», aseveró. 

«Voy a ser el presidente que España está esperando; no vengo ni de las saunas ni de las cloacas; y sé lo que esperan de mí"

Feijóo centró sus dardos en la gestión de su rival, criticando con dureza los escándalos de presunta corrupción judicial y política que salpican al entorno socialista, y abogó por responder a lo que considera abusos institucionales desde la «calma y la contundencia», contraponiendo la «serenidad» de su proyecto al ruido y la polarización del Gobierno. «España exige revisar las reglas y ofrecer una certeza: que el Estado está al servicio de todos y el poder —incidió— no está por encima de las normas». El «circo» frente a la «seriedad» Por su parte, Ayuso asumió una vez más el rol de ala más combativa del PP elevando los decibelios. 

La presidenta madrileña arremetió contra el Ejecutivo central al que calificó de «mafia de Estado» y advirtió de que el país corre el riesgo de entrar en un «punto de no retorno» institucional si el sanchismo revalida su mandato. Por eso, pidió huir de la «tibieza» para retratar al Gobierno y «decir la verdad cueste lo que cueste». 

La mandataria autonómica centró sus críticas en lo que considera un desmantelamiento institucional y una falta de seguridad jurídica por parte del actual Ejecutivo de Sánchez. Aseguró que mientras el líder socialista «destruye y juega con arbitrariedad», Feijóo asumirá el mandato con el objetivo de «devolver la dignidad a las instituciones» y restaurar el orden constitucional y el respeto a las leyes. "Con Sánchez, mentira y circo; y con Feijóo, realidad, respeto, seriedad y verdad", contrapuso.

Ante un público entregado que no dejó de aplaudir y bajo la atenta mirada de los expresidentes Aznar y Rajoy, Ayuso insistió en agitar el recelo sobre el proceso electoral. Aludió a los intentos del Gobierno de "inflar los censos" de manera apresurada a través de la regularización masiva y de la Ley de Nietos y sembró nuevamente dudas sobre un pucherazo electoral por Sánchez, alertó, "no es de fiar". "Va a intentar hacer todas las trampas que pueda", avisó la líder madrileña. Para muestra señaló lo que pasó en julio de 2023. "¿Cuánta gente pidió votar por correo y no le llegó, o le llegó tarde?", lanzó volviendo a poner en duda el funcionamiento de Correos en la gestión del sufragio postal.

En clave económica y social, Ayuso aprovechó para arremeter contra la legislación estatal de vivienda cuyo reciente rechazo en el Congreso precipitó el adelanto electoral. Responsabilizó directamente al Ejecutivo de la crisis de habitabilidad en España, asegurando que las empresas promotoras no han fallado, sino que el verdadero colapso se debe a las leyes intervencionistas de la izquierda. "Los verdaderos buitres -proclamó- están en el Consejo de Ministros".

La presidenta madrileña no dejó títere sin cabeza y se dirigió a los acampados en la Puerta de Sol, que se levantan, según dijo, "a las doce de la mañana, son lo mejor de cada casa y han dejado sin lonas los invernaderos de El Ejido". Sugirió, incluso, la posibilidad de que "un grupo con antecedentes terroristas" esté gestionando la acampada y prometió dar la batalla en los tribunales ante esa "indecencia" porque "no hay derecho de lo que está pasando ahí"..

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