Diario de León

Antonio Acedo, el maquinista del AVE: un hombre "bueno" que amaba los trenes y la fotografía

Militante del partido Izquierda Española, tenía 36 años y era hijo de maquinista y nieto de un eléctrico de Renfe Madrid,

Antonio Acedo, el maquinista del AVE accidentado en Urda.

Antonio Acedo, el maquinista del AVE accidentado en Urda.DL

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Álvaro Soto

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Cuando Antonio Acedo vio la muerte de frente, su impulso fue salvar la vida de los demás. Acedo, de 36 años, era el maquinista del AVE que tiró desesperadamente del freno de emergencia para reducir la velocidad de su tren y evitar que el impacto con el Iryo fuera todavía mucho mayor. Miembro de una familia de ferroviarios y lleno de inquietudes artísticas y políticas, personas cercanas a él lo lloran con enorme cariño y gran tristeza un día después del accidente de Urda.

En Izquierda Española, el partido al que pertenecía y que confirmó su fallecimiento, el recuerdo que dejó era el de hombre "excepcional, bueno, prudente y comprometido". "Antonio era de esas personas que mejoran aquellos lugares por los que transitan. De esas cuya generosidad deja huella. De esas a quienes no se está preparado para decir adiós", afirmaba esta formación en un mensaje en su cuenta de X.

También en esta red social, el líder del partido, Guillermo del Valle, rememoraba su relación con Acedo. "Era un hombre bueno. Tuve la suerte de conocerlo. Fue tan generoso que hasta quiso acompañarnos militando en Izquierda Española. Un tipo prudente, amable y ejemplar", describía Del Valle. Pero la implicación del maquinista en la política fue más allá porque se encargó de su programa de transportes "diagnosticando sus carencias, la sobrecarga de usuarios tras la liberalización fallida, la clamorosa falta de financiación en mantenimiento y el abandono de todos estos años que se ha traducido en un deterioro demencial de las infraestructuras ferroviarias", aseguraba el dirigente de Izquierda Española.

Acedo nació en Móstoles en 1990. Como contaba él mismo en su blog, era hijo de maquinista de tren y nieto de un eléctrico de Renfe. Hablando de sí mismo en tercera persona decía: "Se crio siempre cerca del mundo del ferrocarril, por lo que el paisaje ferroviario formó parte de sí desde temprana edad".

Era también un hombre de una extremada sensibilidad artística, volcada, sobre todo, en la fotografía, a la que se aficionó desde niño "contemplando antiguos negativos, diapositivas y fotografías analógicas de viejos viajes familiares realizados en su mayoría con cámaras como la española Werlisa Color, una Minolta 7000 y una Start polaca de tipo Rolleicord". De hecho, el ferrocarril le permitió unir sus dos pasiones y por ello no resulta extraño que llamara a sus trabajos 'Paisajes desde el tren' y 'La vida del maquinista'.

Primeros viajes

"El origen de mi obra proviene de alguno de mis primeros viajes en tren cámara en mano. Ensimismado en una ventana de un tren en marcha es donde noto la fugacidad de una belleza cotidiana que no puedo detener y que perece en el mismo instante en el que soy consciente de su existencia", explicaba en su web, en la que también contaba que en 2010 se tomó más en serio su vocación y comenzó a estudiar Fotografía. Dos años más tarde, en 2012, inició otros estudios, los de maquinista, que le llevaron a vivir en Barcelona, donde siguió formándose y se matriculó en Arte, Historia, Geografía en la Universitat Oberta de Catalunya.

Es probable que Antonio Acedo, un hombre pleno de vitalidad y con toda la vida por delante, nunca pensara en su epitafio. Pero dejó escrita en su página de internet una frase que resume su vida: "La belleza es pasajera, pasajera en un tren".

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