Los médicos atribuyeron el mareo del presidente de la Xunta, de 80 años, a su «intensa actividad»
Fraga recibe el alta médica y deja el hospital tras sufrir un desmayo
A pesar de la espectacularidad de la escena y el revuelo armado todo se quedó en una falsa alarma. Manuel Fraga recibió el alta de los médicos del

El presidente Fraga, ayer, a su salida del hospital
El último informe del hospital señaló que Fraga no deberá seguir ningún tratamiento médico especial tras el susto sufrido. El presidente de la Xunta ingresó en el hospital Clínico de Madrid después de sufrir un desvanecimiento mientras pronunciaba un discurso con motivo del día de Galicia en la Feria Internacional de Turismo (Fitur). En el centro sanitario fue sometido a diversas pruebas, entre ellas dos electrocardiogramas, que dieron resultados positivos. Su situación, según el primer parte médico, era «estable» y en todo momento estuvo «consciente y asintomático». El presidente de la Xunta leía su intervención sobre Galicia y la Costa da Morte como destino turístico en medio de una nutrida concurrencia de asistentes a los actos conmemorativos del día de Galicia, así como numerosos medios de comunicación atraídos por los vientos de crisis que soplan para el PP gallego, cuando, de repente, enmudeció, empezó a tambalearse de adelante para atrás y sus gafas resbalaron por la nariz. La rápida reacción de sus colaboradores y guardaespaldas impidió que Fraga, de 80 años, cayera al suelo. Uno de sus asistentes le dio a beber un vaso de agua que había acercado una azafata, y fue retirado a una zona apartada del stand de Galicia en Fitur. Lejos de la vista del público y de las cámaras de televisión, Fraga bebió líquidos y tomó algo de comer para recuperarse. Reapareció casi de inmediato, como si nada, para departir en el recinto con algunos de los asistentes, en su mayor parte empresarios turísticos, y efectuar declaraciones a los medios. El presidente de la Xunta intentó que la sensación de normalidad fuera total y con ese fin hasta degustó algunos de los productos típicos de Galicia, empanada y mejillones, que se repartían entre los invitados. Al parecer, este breve refrigerio surtió efecto porque uno de sus colaboradores informó que el presidente de la Xunta se encontraba «muy bien», al extremo que mantuvo su agenda. Fraga se fue a comer con su hija, Isabel, que es médico, en otro de los actos previstos por el día de Galicia en Fitur. Los argumentos filiales debieron ser demoledores porque el veterano gobernante gallego, que siempre ha tenido a gala su buena salud y su capacidad de trabajo, aceptó trasladarse al hospital Clínico para someterse a una serie de pruebas médicas. Fuentes de la Xunta atribuyeron el desvanecimiento, algún colaborador del presidente gallego habló de «lipotimia», al cansancio ya que madrugó a las cuatro de la mañana para desplazarse de Santiago a Madrid y asistir a un programa de desayunos informativos en una cadena de televisión. El portavoz del Clínico, Pedro Tarquis, negó que se tratara ni siquiera de un desmayo sino que fue «un desfallecimiento breve y sin pérdida de consciencia». Explicó también que el estudio a que se sometió fue «rutinario» sin ninguna prueba especial. Fraga ha reconocido en diversas entrevistas concedidas en los últimos días que el desastre ocasionado por el hundimiento del Prestige ha sido el momento político más tenso y difícil de su dilatada carrera, al extremo, según confesó, de que algunas noches no pudo dormir.