Diario de León

Garzón encarcela a la red creada por la dirección de ETA para revitalizar la organización

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R. N. - MADRID.
León

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El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ordenó ayer el ingreso en prisión de doce de los quince detenidos el pasado miércoles, acusados de colaborar con ETA. Según fuentes fiscales, los encarcelados habían recibido la orden de la dirección de la organización terrorista de revitalizar las estructuras de la banda en el País Vasco y, sobre todo, en Guipúzcoa, dado que los sucesivos golpes policiales han debilitado sobremanera su capacidad de actuación. La redada que permitió acabar con ese incipiente vivero de ETA fue consecuencia directa de la información descubierta el pasado 19 de diciembre tras la captura en Bayona (Francia) del entonces jefe de los comandos operativos de ETA, Ibón Fernández Iradi, y de su lugarteniente, Ainhoa García Montero, Laia. En el registro de una casa en la localidad de Tarbes utilizada por Susper, que días después se fugó de un calabozo de la comisaría, apareció un ordenador con archivos encriptados donde figuraban los nombres (en forma de clave) de buena parte de los encarcelados, encargados del reclutamiento de nuevos activistas para comandos y redes de informadores en todas las provincias de Euskadi y Navarra. En función de esa documentación y del resultado del interrogatorio al que han sido sometidos a los largo del pasado sábado y la madrugada de ayer, el fiscal Pedro Rubira reclamó el encarcelamiento preventivo de doce de los detenidos, extremo que fue aceptado por el juez Garzón. Así, a lo largo del día fueron conducidos a distintas cárceles madrileñas los ex dirigentes de Haika -sucesora de Jarrai- Aiora Epelde y Arkaitz Rodríguez, detenidos en San Sebastián y que se encontraban en libertad provisional desde que el 6 de marzo del 2001 el juez Garzón actuó contra esa organización juvenil. También fueron encarcelados Arritokieta Andrés Urritikoetxea, arrestada el pasado jueves en San Sebastián; Mikel Jauregi, Iñaki Ramos y José Lezama, detenidos en Vizcaya; Asier Ortiz de Guinea y Aiala Manrique, capturados en Álava; y Unai Redin, Tomás Insausti, Mikel Pardo y Ainara Calvo (en Navarra). Su papel en la red impulsada por la dirección etarra fue diverso: desde los que captaban militantes, como Epelde y Rodríguez, hasta los que facilitaron pisos y refugios a la banda o los que habían empezado ya a recabar información para futuros atentados terroristas, caso de Andrés Urritikoetxea, acusada de recabar datos sobre distintos concejales guipuzcoanos. Los documentos hallados por la Policía francesa en la vivienda de Tarbes (sur) que ocupaba el jefe del aparato militar de ETA, el huído Ibón Fernández Iradi, alias Susper, hasta su detención el pasado el 19 de diciembre, revelan la obsesión de la banda por evitar topos. También incluyen anotaciones datos personales sobre los aspirantes a colaborar con la banda terrorista ETA que hacen referencia a su formación, aficiones, entorno personal e, incluso, evolución política. Como ejemplo, junto al nombre de un joven que parece haberse mostrado dispuesto a colaborar con la banda terrorista se dice que su padre pertenece al PSOE y que él fue reconocido en un periódico participando en una manifestación contra el secuestro del concejal del PP Miguel Angel Blanco, que pocas horas después fue asesinado por ETA.

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