«Retratar a los muertos ofrece la ventaja de que nunca salen movidos» Manuel Alcántara (Periodista)
Los cazas Harriers y Tornados británicos procedentes de Kuwait atacaron anoche a una gran columna de vehículos blindados iraquíes que salió por sorpresa de la ciudad de Basora en dirección al sur, según informó la cadena de televisión británica Sky News. La aviación de la coalición realizó varias decenas de salidas contra la columna, formada por 120 carros de combate soviéticos T-55, vehículos de transportes de tropas y piezas de artillería, según un periodista británico agregado a las tropas de su país. Esta salida tomó por sorpresa al Estado Mayor de la Séptima Brigada Acorazada y a la Tercera Brigada de los comandos británicos estacionados en el exterior de Basora, situada a 500 kilómetros al sur de Bagdad. El convoy se dirigía a la península de Fao y fuentes militares señalaron que podría tratarse de una respuesta del Ejército iraquí para recuperar territorios perdidos o una retirada de Basora como consecuencia de la sublevación parcial que comenzó el martes por la tarde. A pesar de que la prensa popular británica lleva dos días sacando pecho, las tropas del Reino Unido parecen estar lejos todavía de controlar Basora. La televisión qatarí Al Yazira mostraba imágenes de supuestos muertos y prisioneros aliados, al tiempo que las Ratas del Desierto esperan órdenes para entrar en la segunda ciudad del país. En la capital iraquí del sur, se siguen prodigando los combates y nadie puede confirmar por el momento si, como afirma el mando británico, hay un levantamiento popular «en fase embrionaria» contra el régimen de Sadam Husein. De hecho, mientras Londres calificaba de «limitada» la insurrección, la oposición chiíta precisó desde Teherán que sus seguidores organizaron algunos disturbios en un barrio, pero nada más. Algo debe de haber, sin embargo, porque en palabras de Akram Hakin, uno de los líderes de la Asamblea Suprema de la Revolución Islámica en Irak, «la situación está al borde de la explosión». Se dice que unos mil milicianos adeptos al régimen dispararon con morteros contra la población civil, pero al mismo tiempo se reconoce que ningún soldado aliado ha sido testigo directo de los hechos.