Artur Mas dio por rotas las relaciones con los populares por su apoyo a la investigación sobre los sondeos
El PP sigue defendiendo la estabilidad catalana a pesar de la ruptura de CiU
El «conseller en cap», Artur Mas, ha dado por «rotas» las relaciones con el PP después de que los populares hayan apoyado crear una comisi
Artur Mas avisa a Jordi Pujol de que finaliza su turno de intervención en el Parlamento catalán
El presidente del grupo parlamentario del PP, Alberto Fernández Díaz, insistió ayer en asegurar que su formación «seguirá defendiendo la estabilidad» de la mayoría parlamentaria de CiU, pese al anuncio de «ruptura» de las relaciones entre ambos partidos formulada el miércoles por el «conseller en cap», Artur Mas. El diputado popular descartó «entrar en el juego de vendettas y advirtió que «a más nerviosismo y radicalidad de CiU, más tranquilidad y moderación del PP». Fernández Díaz atribuyó así el anuncio de Mas al «nerviosismo» de la federación nacionalista y desmintió que el apoyo del PP a la creación de una comisión de investigación por la polémica de las encuestas alteradas fuese un castigo de los populares al rechazo de CiU al conflicto bélico en Irak o al impulso de una reforma estatutaria. La votación del miércoles en el Parlament sobre la citada comisión no fue, para el diputado popular, «un cuatro contra uno, sino un gol en propia puerta de CiU, que se ha negado a decir quién es el responsable de una manipulación de encuestas públicas con el objetivo reprobable de engañar» a la ciudadanía. El líder popular sí mencionó, no obstante, el rechazo de su formación a la propuesta impulsada por CiU para elaborar un nuevo Estatut, acusando a los convergentes de «romper con el sentimeinto mayoritario de la sociedad catalana, que no podrá compartir esta apuesta soberanista que es una mala copia de la propuesta Ibarretxe y un seguidismo de la estela de Arzalluz». Fernández Díaz agregó que el anuncio de ruptura supone el reconocimiento por parte de CiU a la existencia de un acuerdo con los populares, en lo que coincidió con la valoración de los partidos de izquierda, que no dieron credibilidad a la maniobra. El portavoz parlamentario del PSC, Joaquim Nadal, consideró «muy posible que no pase nada» y se compruebe, en el debate plenario de esta misma tarde, que «las alianzas son muy sólidas en el trasfondo». De lo contrario, y «si CiU empieza a perder votaciones, quizá Pujol deba preguntarse si puede continuar gobernando en estas condiciones» y «quizás deba convocar elecciones anticipadas», advirtió. El secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, replicó a Nadal «invitando a los socialistas a presentar una moción de censura», mostrando la clara intención de CiU de «seguir gobernando», tras lo que afirmó que «si creemos no podemos cumplir nuestros objetivos de gobierno, ya lo explicaremos». Nadal afirmó que la proximidad de los comicios municipales y la brevedad del periodo parlamentario hasta finalizar la legislatura deja poco margen para la presentación de una moción de censura o de confianza, a lo que Fernández Díaz agregó sus dudas sobre la posilidad material, «por cuestiones de calendario» de que se anticiparan los comicios autonómicos. El portavoz parlamentario de ERC, Josep Huguet, se mostró partidario de esta posibilidad, aunque aseguró que la ruptura entre CiU y PP es «más virtual que real» y forma parte de una «escenificación de sainete». El diputado republicano descartó que la federación intente una aproximación a su formación.