«El recurso a la ONU es imperativo, sólo ella puede rehabilitar el país» Dominique de Villepin (ministro de Exteriores francés) El inspector Hans Blix asegura que no hay pruebas de que Sadam haya utilizado armas de destrucción masiva
Bush y Blair reafirman su alianza y evitan hablar del final de la guerra
Las cabeza

Blair y Bush, tras la rueda de prensa ofrecida para informar de la reunión en Camp David
También reclamaron la necesidad de que se vuelva a reanudar el programa de la ONU Petróleo por alimentos, explicaron que buscarían el «apoyo» de la organización para crear una administración que dirija el país tras la guerra aunque reconocieron que aún hay muchos puntos por discutir. En un intento por ganarse el respaldo de la causa árabe, mostraron su voluntad por ayudar a la creación del Estado Palestino. Tras sus declaraciones, aceptaron sólo cuatro preguntas, eludiendo contestar cuánto prevén que dure el conflicto. «Durará lo que tardemos en ganar» se escabulló Bush, quién demostró una vez más su poca capacidad dialéctica cuando carece de la ayuda de un discurso preparado. Por suerte tenía a su lado a un elocuente Blair que salió a su rescate ante la repetitiva retórica que desplegó el norteamericano respecto a la malicia de Sadam y el apoyo internacional que dice tener. «Es cierto, en el mundo existe división pero también tenemos aliados. La guerra es algo brutal y sangriento pero tras 12 años de agresiones a su propio pueblo hemos llegado a un punto en que no podemos permitir que este régimen siga siendo una amenaza. Intentamos la vía diplomática pero no podíamos continuar enviando el mensaje equivocado a terroristas y dictadores del planeta». Blair anunció que dos de los rehenes británicos de Sadam Husseín habían sido ejecutados y Bush reiteró que si los iraquíes utilizasen armas de destrucción masiva serían juzgados como criminales de guerra. Hasta el momento nadie ha podido probar que lo hayan hecho. El jefe de inspectores de la ONU Hans Blix lo reiteró ante el Consejo de Seguridad, contradiciendo las afirmaciones de Kuwait respecto al uso de misiles Scud y afirmó: «No creo que Irak las utilice porque entonces la opinión pública mundial se pondría en contra suya». Sobre la oposición a la guerra por parte de varios países que han sido tradicionalmente aliados incondicionales de Estados Unidos, como Francia y Alemania, Bush se limitó a decir: «Estoy muy cómodo con la coalición de países que nos apoyan, que en número es mayor que la que respaldó la Guerra del Golfo de 1991. Tenemos muchos aliados y estamos muy orgullosos de ellos». Blair reconoció que existe una división entre los gobiernos europeos acerca de la guerra. «Pero no es verdad que toda Europa está en contra», dijo. «Hay una parte que sí está en contra, pero todos los nuevos miembros de la Unión Europea están con nosotros. La gente sabe que el régimen iraquí es brutal y que llevaremos un mejor futuro a la población iraquí». «Para los que necesiten más datos, les voy a dar otro: en los últimos cinco años, 400.000 niños iraquíes han muerto por desnutrición».