Diario de León

«Si el Gobierno no escucha, traiciona el poder que el pueblo dejó en sus manos» Pedro Almodóvar (director de cine)

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

precarias viviendas y al grito de «akel, akel (comida)» se abalanzaron sobre los dos camiones fletados. Pese a los esfuerzos de la organización para evitar peleas como las que desató el primer envío, la ansiedad y la desesperación de los iraquíes fue más poderosa: asaltaron el camión y comenzaron a lanzar al aire los paquetes, lo que provocó una algarabía de gritos, empujones e incluso agresiones con palos. «Esto es lo que han traído los norteamericanos a Irak. Que los iraquíes nos enfrentemos unos a otros. Antes había de todo y no teníamos que pelearnos», decía a Efe Hamid Abdala, un agricultor de 31 años. Con el maletero del coche cargado con la ración que le correspondía según el número de hijos, Hamid se quejó de que el reparto no iba a paliar el principal problema de la zona: la escasez de agua. «Antes de que llegaran los norteamericanos y los británicos, teníamos electricidad y agua. Ahora no podemos cultivar, y nos falta para beber», agregó. Las autoridades kuwaitíes anunciaron ayer la construcción de una conducción de agua desde Kuwait a Um Qasr (unos 110 kilómetros), según anunció en la tarde del jueves la agencia oficial Kuna. Contando con que las provisiones por llegar sean suficientes y con que no lleguen demasiado tarde, muchos cooperantes advierten que la gente más necesitada se hacina en zonas fuera de control. La prueba dramática la ofrecieron los paramilitares iraquíes que este viernes no dudaron en disparar contra miles de personas que huían de Basora, para obligarles a regresar a la ciudad. La protección que intentaron brindarles las tropas británicas no fue suficiente y se produjeron al menos ocho heridos. Los hechos se desarrollaron en el puente que cruza el canal navegable de Az Zubair, en la entrada de esta ciudad de 1,3 millones de habitantes. A un lado, la 7ª Brigada Blandada británica; al otro, las fuerzas leales a Sadam. Mientras ambos intercambiaron disparos de mortero, un millar de civiles esperaban su oportunidad para huir de los combates. Dos o tres centenares lo intentaron, y fue entonces cuando sus propios compatriotas dirigieron contra ellos sus armas.

tracking