Cuatro soldados de EE.UU. mueren en el primer ataque suicida en Irak
Los «feyadin», la nueva amenaza
Los voluntarios de Sadam Husein comenzaron ayer a plasmar la amenaza de su mentor, quien días antes del inicio de la guerra advirtió de que tenía preparados centenares de suicidas dispuestos a inmolarse en cualquier parte del mundo. El primer ataque suicida de la actual conflagración en Irak mató a cuatro soldados de EE.UU. que vigilaban un puesto de control cerca de la ciudad iraquí de Nayef, en el centro del país, y recordó escenas de un pasado reciente. Según el mando central aliado en Qatar, el atentado fue perpetrado con un coche bomba -un taxi-, cuyo conductor paró en un puesto de control montado por la tercera división de infantería mecanizada estadounidense. La fuente añadió que el suicida podría ser miembro de la milicia paramilitar «Fedayin Sadam» (voluntarios por Sadam) que vestido de civil no había podido ser detectado por la Policía militar norteamericana, encargada de la seguridad. Condecorar al «mártir» El vicepresidente iraquí Taha Yasín Ramadán identificó ayer en rueda de prensa al suicida como oficial del Ejército, llamado Ali Yafer al Nomani, al que el Gobierno ha otorgado dos condecoraciones a título póstumo, pero no ha reconocido oficialmente que sea de los «fedayín». Sólo «es el comienzo. Pronto escucharemos más buenas noticias», afirmó el vicepresidente, Taha Yasín Ramadán, que identificó a Ali Yafer al Noamani como el conductor del automóvil y de quien dijo que «no era un suicida, sino alguien lleno de fe». Poco después de sus declaraciones, un comunicado del Gobierno señalaba que el presidente Sadam Husein había ordenado la condecoración con dos «uisams» o cordones de honor a Al Noamani a título póstumo. «Para nosotros no son suicidas, que son gente desesperada. Preferimos llamarlos mártires», precisó Ramadán en una rueda de prensa en la que evitó revelar si «el oficial» había recibido la orden del mando o realizó el ataque por iniciativa propia. «¿Qué mas da?, ¿usted cree que alguien puede hacer algo así por mucho que se lo ordenen, en caso de que no esté convencido?», contestó a una pregunta al respecto, antes de definir «el martirio» como «una situación espiritual». Y añadió: «No tenemos B-52 (...) así que a los iraquíes no les queda más remedio que convertirse en bombas». Describió la guerra que enfrenta a Irak con la coalición anglo-estadounidense como «una batalla panárabe contra los enemigos del Islam» e instó a «cada árabe a defender su honor». «Si no lo hacen ahora, no volverán a tener la oportunidad», advirtió, tras asegurar que ya han viajado a Irak miles de «fedayines» o combatientes de varios países árabes, entre los que citó a Arabia Saudí y que «pronto vendrán más columnas de esa buena gente». La televisión estatal había emitido antes del inicio de la guerra imágenes de voluntarios árabes que recibían instrucción de oficiales iraquíes para prepararse a combatir como suicidas en el conflicto bélico que se avecinaba, y algunos de ellos pudieron ser entrevistados por la prensa en el centro de Bagdad. Ayer mismo la televisión iraquí dijo que ya han llegado al país 4.000 voluntarios árabes dispuestos a tomar las armas junto a los iraquíes en la defensa del país. La aparición del primer suicida coincidió ayer con la noticia de que la Policía kuwaití había detenido a once ciudadanos iraquíes que durante los días pasados trataron de infiltrarse en Kuwait, con el propósito declarado de atentar en el emirato. Los arrestados, que reconocieron pertenecer a los «Fedayin Sadam», fueron apresados en los dos últimos días, cuando trataban de saltar una barrera de arena apilada en Bahar Hosan, en la frontera entre ambos países. Pocos días antes del inicio de la guerra, Sadam Husein avisó que había cientos de voluntarios repartidos por el mundo a la espera de recibir la orden de entregar su vida en un ataque ciego contra intereses norteamericanos y británicos.