El régimen iraquí niega la versión aliada en medio de rumores sobre alzamientos civiles en contra de Sadam, que habría perdido el control
Los aliados exhiben su poder en pleno centro de Bagdad y dividen en dos la ciudad
Bagdad se convirtió ayer en una ciudad dividida por un sangriento frente de batalla que separa el sur, bajo
La línea de combates se situaba al atardecer cerca del hotel Al Rachid, a menos de un kilómetro del río Tigris, que atraviesa el núcleo urbano, y en una zona donde las fuerzas de defensa esperaban de un momento al otro una nueva acometida de los soldados de la coalición anglo-estadounidense. Ese hotel es el más famoso de la capital y símbolo del odio de Sadam Husein a EE. UU. desde que hiciera instalar en el recibidor un mosaico con la efigie del ex presidente y padre del actual líder norteamericano, George Bush, que había obligatoriamente que pisar para entrar en el edificio. Milicianos fuertemente armados y que mostraban síntomas de gran nerviosismo impedían el acceso al área atacada por las fuerzas aliadas, en la que se escuchaban constantes intercambios de disparos y que es paso obligado en el camino hacia el aeropuerto, desde el que fue lanzada la incursión. Pese a esas declaraciones oficiales, el pesimismo comienza a extenderse entre los funcionarios que tratan de mantener la gestión del Estado en el área urbana aún bajo autoridad del régimen, donde de acuerdo con versiones no confirmadas habrían comenzado a surgir sangrientas revueltas populares en contra de Sadam Huseín. Sea o no cierto, el régimen iraquí dio ayer sus penúltimas bocanadas en torno a un palacio de cúpula verde, redondeada, y un arsenal oculto bajo lomas de arena. Fue ahí, en la margen occidental del Tigris, donde tuvo lugar una operación de acoso y derribo rematada con una victoria aplastante: eficaz, rápida y espectacular, cinematográfica. Los americanos y británicos llegaron al río, límite entre la zona administrativa y el centro urbano, y a continuación se replegaron, pero sólo a un segundo plano. A mediodía, era imposible discernir qué zona de la mitad oeste de Bagdad se hallaba bajo control enemigo y cuántas guarniciones iraquíes permanecían en sus puestos. La primera batalla de Bagdad -está por ver qué pasa con el control del resto de la ciudad- comenzó en torno a las 6 de la mañana, tras una madrugada de ataques constantes pero dosificados. En un recodo del Tigris, entre los puentes Al Jumhuriya y 14 de Julio, se concentró el grueso de la ofensiva. Circunda la zona una ribera por la que los aliados avanzaban desde el sur, y los iraquíes huían hacia el norte, en dirección al puente Al Jumhuriya. El combate, sólo una demostración de fuerza según el Pentágono, fue un paseo triunfal para las tropas aliadas, que en pocas horas, de 7:30 a 9:30 de la mañana, lograron tomar el centro de poder del régimen: los palacios presidenciales. También fueron controlados un par de ministerios, el de Exteriores y el de Información.