OPINIÓN Javier Fernández Arribas
José Couso
En esta bendita profesión de periodista-enviado especial-corresponsal de guerra todos conocen el riesgo que se corre cuando se está cubriendo un conflicto armado. Pero todos son conscientes de que quien más se juega «el cuello» diariamente son los cámaras. Tanto los de la televisión como los fotógrafos. Por una razón muy sencilla, si quieres tener una buena imagen tienes que estar cerca. Si quieres la mejor imagen, muy cerca. La tecnología permite con el zoom y los angulares captar la escena a cierta distancia pero no siempre la suficiente como para garantizar la seguridad de quien está filmando. Sobre todo si aquél a quien le están grabando no le gusta que todo el mundo se entere de lo que está haciendo. Es lo que ha ocurrido en el hotel Palestina de Bagdad. Unos periodistas de televisión tomando imágenes de los escarceos entre carros de combate norteamericanos y los focos de resistencia iraquíes en las cercanías del río Tigris, muy cerca de donde se hospedan los periodistas extranjeros en la capital iraquí. Nunca sabremos por qué. Qué se le pasó por la cabeza al soldado norteamericano al mando del Abrams 1 A1, con la última tecnología punta disponible en el mundo en carros de combate, para disparar ese proyectil que ha segado la vida de José Couso, cámara de Telecinco. También, la del periodista de la agencia Reuters, el ucaniano Taras Protsyuk. Estaban en la planta 14 y 15, respectivamente, de un hotel que en principio debía estar entre los objetivos prohibidos para todos los mandos norteamericanos, por mucho que el ministro de Información lo utilice para sus conferencias de prensa de las mañanas. Ahora dicen que la consideración cambió hace 48 horas. ¿A quién avisaron? En todas las guerras hay un hotel donde se concentran los miembros de la «tribu». Es una norma para una mejor y mayor operatividad, y también como una especie de seguridad. Sin embargo, esto no siempre funciona. Los últimos momentos de las guerras son los más peligrosos. El cuerpo a cuerpo crispa los nervios y todos prefieren disparar primero y preguntar después. Se la juegan todos los días para que los ciudadanos conozcan lo que pasa y, a veces, con la incomprensión de quienes debaten si las imágenes que muestran la cruda realidad, deben salir o no. Ellos son los que se arriman de verdad para conseguir la foto y la imagen. Como José Couso en la planta 14 del hotel Palestina de Bagdad. Seguiremos informando.