Los británicos intentan organizar el gobierno local de Basora
Más prudentes que en días anteriores, los británicos dicen ahora que les quedan algunos días para controlar la totalidad de Basora y para «garantizar la seguridad activa». Sin embargo, las calles de la capital meridional vuelven a recuperar su viveza, quizá la prueba más clara de que sus habitantes están saliendo del clima de terror impuesto por el Baaz. Las sedes del partido y los domicilios de sus dirigentes son pasto de los saqueos. Otra prueba de su «liberación». Entre tanto, los aliados intentan organizar un gobierno que reestablezca la normalidad y haga llegar la ayuda humanitaria a la población civil. Por el momento, los alimentos no son un problema inmediato, porque la gente almacenó víveres que pueden durar todavía un mes. Más urgente es el agua potable, que sólo puede suministrarse por medio de camiones. El coronel británico Chris Vernon reveló ayer que se han puesto en contacto con un jeque local «de valor y credibilidad», cuyo nombre permanece en el anonimato, para que dirija la provincia. «Le hemos pedido -explicó- que forme un comité inicial para crear una Administración civil, con las personas que considere representativas de la población local». En el otro frente que permanece abierto, el del norte, los aviones norteamericanos siguieron bombardeando un día más posiciones iraquíes en Kirkuk y Mosul. Mientras se intenta controlar la carretera que une ambas localidades, una vía clave en la región, los avances de las tropas son lentos. Los desertores llegan hasta las líneas kurdas y aseguran que la moral en el bando de Sadam está por los suelos, por no hablar del aspecto alimenticio o material. Los oficiales, aseguran, ya no tienen voluntad de luchar. Pero los miembros del partido Baaz siguen imponiendo una disciplina bajo la cual, cualquier intento de huida se paga con la muerte inmediata. Los ''peshmergas'' afirman que se encuentran a menos de diez kilómetros de Kirkuk, y que en su avance se van adueñando de campamentos iraquíes abandonados. En esta situación, es difícil saber por qué este frente está estancado. Nadie se atreve a relacionar este parón con la veintena de muertos causado por el «fuego amigo». En Qatar, las fuentes militares se contradicen sobre la naturaleza de las sustancias encontradas en 14 barriles escondidos en una granja de Kerbala, unos 90 kilómetros al suroeste de Bagdad. El general Vincent Brooks aventuraba que los análisis iniciales indican que se trata de armas químicas. Pero otro militar norteamericano afirmaba lo contrario desde Kerbala. Por su parte, el general Benjamin Freakly, de la 101ª División Aerotransportada dijo que podrían ser pesticidas.