«El reparto de contratos para la reconstrucción de Irak es macabro» Schroeder (canciller alemán)

Bagdad, capital de mártires y pillaje

Los seguidores de Sadam no han dicho aún la última palabra. Muchos continúan en Bagdad y no dudan en inmolarse para atacar a los ejércitos invasores

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León

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Al parecer, un iraquí llegó al check point abordo de un taxi. Tras apearse del coche se acercó a la barrera militar donde hizo estallar la carga explosiva que llevaba adosada a su cuerpo. Es el tercer atentado suicida perpetrado contra los aliados desde el inicio de la contienda. La resistencia en Bagdad es todavía importante. Más de 20 iraquíes y milicianos llegados de otros países árabes murieron ayer en combates de guerrilla contra el ejército estadounidense. Son parte del millar de voluntarios que acudió a Irak para plantar cara a los aliados, animados tanto por el régimen de Sadam como por el líder terrorista Bin Laden. Los tiroteos tuvieron especial intensidad en las inmediaciones de la mezquita suní de Adhamiya, donde murió un soldado estadounidense y otros 20 resultaron heridos. Los aliados albergaron durante horas la sospecha de que en ese lugar sagrado para los musulmanes estaría escondido Sadam y altos cargos del régimen. Ni la presencia de los carros blindados estadounidenses ni de los marines armados hasta los dientes achanta a los iraquíes que, en dos días, pretenden recuperar «lo que nos ha robado durante 24 años el régimen», según dijo un hombre que cargaba un carro con más de 20 silla de oficinas que acababa de robar del Ministerio de Defensa. Los saqueos son algo generalizado. Según fuentes militares, los bagdadíes habían llegado a matarse «por un bidé». El Ministerio de Defensa fue el edificio preferido para el robo. De allí salieron ordenadores, mesas de escritorio, máquinas de escribir, archivadores, butacas, sillas o puertas. En casa Udai Huseín, el hijo del dictador y jefe de la Guardia Republicana, los ciudadanos arramblaron hasta con las bombillas. Lo único que desecharon fueron los libros escritos por el hasta el miércoles líder de la república. Los saqueos afectaron a las cuadras de los clubes de campo, donde los Huseín atesoraba a más de un centenar de caballos árabes de pura raza, exponente del poderío económico de la familia. Los ladrones salieron de las cuadras con los corceles atados a las puertas y parachoques de sus vehículos.

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