Sanitarios de la Jiménez Díaz declaran ante el juez sobre la masacre que provocó la residente en el hospital

Diez testigos aseguran que el centro conocía los problemas de la médico

Diez testigos de la masacre que provocó la médico residente en la Clínica de la Concepción (Fundación Jiménez Díaz) Noelia de Mingo el p

El novio de una de las víctimas hace declaraciones en el juzgado

Publicado por
Agencias - MADRID.
León

Creado:

Actualizado:

egún explicó Carlos Sardinero, abogado que representa a la acusación particular ejercida por las familias de los tres fallecidos en el suceso, el testimonio de mayor contundencia lo ofreció M.A. una médico del centro a la que De Mingo seccionó el cuello, en un intento fallido de degollarla. Esta médico contó detalladamente las temporadas en los que su compañera había recibido la baja laboral y los motivos por los que la obtuvo. Afirmó conocer la existencia de tres periodos en los que la acusada no acudió a trabajar, uno de los cuales fue por haber sufrido un delirio mientras se encontraba de servicio en urgencias. El resto se debieron a episodios de síndromes ansioso-depresivos. Además los testigos aseguraron que tanto el tutor de residentes de la clínica, Carlos Acebes Cachafeiro, como el jefe del Servicio de Reumatología, Gabriel Herrero-Baumot Cuenca, conocían los problemas de la residente, ya que incluso habían sido objeto de una reunión ante las quejas de los pacientes y sus compañeros. Sardinero explicó que en dicho encuentro, en el que se vivió un enfrentamiento entre Cachafeiro y Olga Sánchez Parnaute, una directiva que quería «que se hiciera algo» con De Mingo, finalmente se decidió «no hacer nada» y sobre todo, «no desempeñar labores de policía y control hacia la agresora». Algunos de los testigos aseguraron que la médico había puesto en conocimiento de Acebes Cachafeiro que padecía esquizofrenia, aunque el abogado de la acusación particular no quiso entrar a valorarlo. Varios declarantes aseguraron sentir miedo y que aunque no conocían el diagnóstico de la enferma, sí observaban que tenía «delirios» Manía persecutoria Según publica ayer el diario «El País», en su declaración ante el juez, la joven manifestó su convencimiento de que sus compañeros la espiaban, y llevaba unos dos meses preparando el crimen. Al parecer De Mingo, que llevaba unos cuatro meses sin tomar la medicación necesaria para su esquizofrenia, compró un cuchillo jamonero en una tienda de la zona de Alvarado, porque, si se llevaba uno de su casa, «lo hubieran notado». Según su propio relato, la agresora llevaba semanas obsesionada pensando que la espiaban porque una compañera le había preguntado si se había comido un yogur durante una guardia. La incógnita sobre la manera en que se había enterado cuando ella estaba sola, fue la gota que colmó el vaso de su enfermedad, que se enganchó en ese detalle. El día de la agresión, Noelia de Mingo, de 31 años, comenzó a apuñalar a un grupo de compañeros que estaban en una sala charlando de forma distendida, al creer que murmuraban sobre ella. Según asegura ''El País'', durante su relato ante el juez, De Mingo no dió ninguna muestra de arrepentimiento y recuerda perfectamente lo que hizo.

Cargando contenidos...